La Carpeta:
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Agradecido debe estar el presidente López Obrador con dos respetados articulistas de la prensa mexicana, Leon Krauze, de El Universal, y Jesús Silva-Herzog Márquez, de Reforma. Ambos señalan un posible conflicto de interés del gobierno de Andrés Manuel con su jefe de oficina, el empresario Alfonso Romo.
Federico Arreola
agosto 6, 2018, 10:05 am

Agradecido debe estar el presidente López Obrador con dos respetados articulistas de la prensa mexicana, Leon Krauze, de El Universal, y Jesús Silva-Herzog Márquez, de Reforma.

Ambos señalan un posible conflicto de interés del gobierno de Andrés Manuel con su jefe de oficina, el empresario Alfonso Romo.

Cito a Silva-Herzog Márquez, pero en esencia es lo que dice Krauze:

1. “El Presidente electo ha anunciado que un empresario prominente será su jefe de gabinete”.

2. “Como si fuera un acto inocente, en estos días, el Presidente electo visitó una empresa de su futuro colaborador anunciando una asociación para la siembra de miles de árboles”.

3. “La nobleza de la causa no puede esconder la aberración”.

4. “Lo notable es que el futuro Presidente ni siquiera se percataba del escándalo de su anuncio”.

5. “A unos días de recibir la constancia de su triunfo, el Presidente electo publicitaba la empresa de un colaborador y anticipaba proyectos con su gobierno”.

6. “¿Así piensa separar el poder político del poder económico?”.

La Casa Blanca

AMLO y Romo deben estar perfectamente al tanto de que fue un conflicto de interés, el de la Casa Blanca de la señora Angélica Rivera, lo que acabó con Enrique Peña Nieto.

Un conflicto de interés que, oficialmente, no implicaba ninguna ilegalidad, pero que la opinión pública juzgó con dureza.

Si el gobierno de AMLO invierte en proyectos con la empresa de Poncho Romo, quizá será legal —tendría que demostrarse—, pero muchas personas pensarán que nada ha cambiado en la política mexicana.

Andrés Manuel debe saberlo, analizarlo y actuar para remediar algo que no parece correcto.

El propio Alfonso Romo, que no necesita trabajar en el gobierno, debe rechazar el cargo público que le han ofrecido para seguir con sus negocios, que es lo que a él le gusta hacer, y qué bueno que lo haga: genera empleos y ello es positivo.

No, señor Silva-Herzog Márquez, no era necesario

El columnista de Reforma, antes de criticar a AMLO y a Romo tuvo que justificar lo que hizo:

1. “La contundencia de la victoria de Andrés Manuel López Obrador no lo coloca por encima del cuestionamiento”.

2. “La legitimidad es un título para ejercer el poder, no un certificado de infalibilidad”.

3. “Advertir incongruencias, anticipar costos o percibir retrocesos en los anuncios del Presidente electo no significa, en modo alguno, respaldar lo que se ha hecho recientemente”.

4. “La crítica de López Obrador no es elogio a Peña Nieto”.

5. “Criticar a los futuros funcionarios no es celebrar a los que hoy tenemos”.

6. “Quiero decir que no es antidemocrático criticar al poder democrático”.

7. “Decirlo parecería innecesario pero es urgente expresarlo hoy cuando se escuchan tantas voces que sugieren que la discrepancia es una forma de deslealtad; que oponerse a las iniciativas del futuro gobierno es casi como oponerse a la victoria que le dieron los votos”.

Pues no, no era necesario justificar una crítica. Ya nadie debe hacerlo nunca más. No vale la pena.