La Carpeta:
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¿Conclusión? La mayoría de los emprendedores terminan como burócratas en alguna dependencia del Gobierno estatal o como dependientes de un OXXO, o escribiendo artículos de prensa. Ahora bien, también puede dedicarse a dar clases de fisiculturismo tántrico
Eloy Garza
septiembre 27, 2018, 5:26 pm

El Estado ahoga la cultura creativa de los emprendedores. Ese problema no pudo corregirlo el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo. Es más: en este sexenio el problema se empeoró por culpa de la exagerada regulación estatal.

Es verdad que mientras en Argentina hacen falta 14 trámites para abrir una empresa (así sea un pequeño restaurante) en Brasil 13 y en Venezuela 17, en México, al igual en otros países industrializados, sólo hacen falta seis simples trámites. Pero esos pocos trámites se quedan en la pura teoría. En la práctica es otra cosa.

Los tentáculos de papel de la burocracia nos estrangulan día a día hasta hacernos desistir de nuestra intención de montar cualquier negocio, por pequeño que sea.

¿Un ejemplo? Intente el lector abrir un pequeño restaurante en cualquier ciudad del norte de México. Si quiere irse por la derecha (y si no como quiera pagará moches) deberá  protocolizar ante notario el acta constitutiva de su sociedad anónima, además de darla de alta en el Registro Público de la Propiedad y en el Sistema de Administración Tributaria.

Enseguida, deberá tramitar el uso de suelo comercial. A ese procedimiento añada el uso de edificación, cubriendo 20 requisitos documentados entre los cuales está la carta de no adeudo, el pago de derechos, el permiso tanto del área de Ecología como de la Secretaría de Salud.

Tendrá que esperar el dictamen previo de la Protección Civil Municipal, además de elaborar el Plan de Contingencia para que sea aprobado por la dependencia correspondiente. Luego tendrá que gestionar el permiso de venta de alcohol, someterlo a Cabildo, ser ratificado por la Comisión de Alcoholes, la Secretaría del Ayuntamiento y luego por el Gobierno del Estado.

Deberá tramitar el visto bueno de la Secretaría Estatal de Salud, pagar otro trámite ante la Secretaría de Finanzas estatal e inscribir su empresa o comercio ante el IMSS, dar de alta en la delegación del Seguro su nómina de empleados y esperar a PROFECO si cometió alguna irregularidad durante el proceso de venta.

¿Conclusión? La mayoría de los emprendedores terminan como burócratas en alguna dependencia del Gobierno estatal o como dependientes de un OXXO, o escribiendo artículos de prensa. Ahora bien, también puede dedicarse a dar clases de fisiculturismo tántrico. Usted sabrá.