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"Como explicaba François Ascher la ciudad es el lugar de la 'serendipity', el lugar, la situación o las personas que no esperabas encontrar o ni habías pensado que existieran. La ciudad es sin duda el principal motor del cambio y del progreso".
Jose Jaime Ruiz
agosto 12, 2016, 9:02 am

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“Este libro recopila, describe y sintetiza diversos conocimientos y recursos necesarios para el abordaje y la actuación en la ciudad, considerada como un fenómeno físico que alberga y expresa fenómenos sociales, culturales, económicos y políticos. La ciudad es una configuración territorial que permite distintas alternativas de encuentro, relación, conflicto y aislamiento entre un grupo muy amplio y diverso de personas. Como tal, es una de las creaciones humanas más perdurables, evolutivas y eficientes”, se lee en la entrada del libro de Mauricio Corti.

En el prólogo, Jordi Borja Sebastià señala: “La ciudad posible no es la ideal, ni la más deseable, ni la que puede considerarse perfecta según los cánones establecidos. Ésta, la ciudad ideal,no solo es imposible; sino que, si lo fuera, sería una ciudad muerta, inmóvil, una ciudad fantasmal o de ficción; la ciudad de Truman, la Celebration de  Walt  Disney. Marcelo Corti  nos  propone una ciudad posible. Un excelente calificativo que el prologuista también ha usado, tanto en relación a la ciudad como a la política. Lo posible no es la adaptación a la situación existente sino todo aquello que demandan sectores importantes  de la sociedad. Nos referimos a las aspiraciones explícitas o  latentes de la ciudadanía, en especial las clases populares, y a explicitar y denunciar los mecanismos causantes del despilfarro  insostenible (beneficioso casi siempre para minorías privilegiadas) y de las desigualdades y exclusiones sociales crecientes en los territorios urbanizados. Los políticos e intelectuales y, más específicamente, los profesionales o expertos conocedores de los procesos urbanos no pueden ser cómplices de las dinámicas perversas que se expresan mediante la disolución de la ciudad en el territorio o la especialización excluyente en las ciudades heredadas. Y las complicidades son múltiples: el discurso del “triunfo de las ciudades”, la colaboración  profesional en los proyectos urbanos  anticiudadanos, la débil o nula crítica  a gran parte de los proyectos especulativos, o simplemente la omisión ante el desastre de gran parte del llamado “desarrollo urbano.

“(…) Una nota curiosa con la que se inicia el libro y que me permito comentar al final de este modesto prólogo: el autor cita una anécdota de Oriol Bohigas. El arquitecto y urbanista catalán saca como conclusión de la anécdota que ‘en la ciudad encuentras lo que buscas y lo que no buscas’. No es una frase simplemente ingeniosa. Nos dice que en la ciudad se  generan encuentros no previstos, situaciones sorprendentes,  oportunidades que no habías pensado. Es el entorno de la  creatividad y de la innovación. Como explicaba François Ascher la ciudad es el lugar de la serendipity, el lugar, la situación o las  personas que no esperabas encontrar o ni habías pensado que  existieran. La ciudad es sin duda el principal motor del cambio y del progreso”.

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