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Es sorprendente la pasividad de las autoridades estatales y municipales ante la gran desgracia que vivimos en la forma como esta desarrollándose el espacio urbano en Nuevo León.
Carlos Chavarria
abril 11, 2018, 9:05 am

Es sorprendente la pasividad de las autoridades estatales y municipales ante  la gran desgracia que vivimos en la forma como esta desarrollándose el espacio urbano en Nuevo León.

No debe entenderse mal. Las ciudades crecen por ser un fenómeno económico conveniente para la vida en sociedad, pero deben crecer con orden.

El orden significa  que el gobierno debe realizar por sí o a través de particulares las inversiones necesarias para complementar la dinámica de inversiones privadas en habitación y negocios, dentro de los límites racionales que se le deben imponer al desarrollo.

Por ejemplo, ¿cómo fue posible que una red de drenaje agotará su capacidad en Colinas de San Jerónimo?.

Un límite racional es aquel que se establece para evitar que en la búsqueda desenfrenada de la rentabilidad que con justa y sobrada razón  económica hacen los particulares, se evite el transferir externalidades a toda las sociedad en razón de que, si bien todos tenemos derechos a explotar la tierra que nos pertenezca, ese derecho debe equipararse al de toda la sociedad de aspirar a los menores costos y a la mayor calidad de vida en el entorno urbano.

Una externalidad, en este caso,  es un costo que un particular transfiere a todos los demás, que no participan de la utilidad del primero. Las externalidades deben ser asumidas como costo del particular que las produce a través del sistema de fiscalización que debe aplicar el gobierno.

La inercia laissez faire, laissez passer que  en este momento practica el ejecutivo estatal y los municipales en el mejor de los casos evidencia una gran ignorancia y en el peor una obscena complicidad que linda lo criminal.

Es absurdo, ridículo e increíble que permitan la construcción de casitas a  casi 40 Kms de distancia del centro urbano que, aún en coche, invertirán más de dos horas en llegar a sus destinos en la metrópoli y piensen que pintando los autobuses de diferentes colores será mas económico (¿?) su traslado.

Es irracional al extremo pensar que sin la construcción de mas vías principales se podrá mantener el nivel de eficiencia constante en la movilidad de la red vial.

Es imposible pensar que a pesar de que existen mas de 25 mil hectáreas inertes destinadas a la especulación en la mancha urbana ya urbanizada, no se reconozca que la fiscalización plana de  las tierras está mal.

Hablan tanto de promover el transporte colectivo y es éste al que estan destruyendo. No nada más al Metro o la Ecovía, sino a los autobuses que son los que mueven hoy por hoy a la ciudad, al convertirlos en rehenes de su poco conocimiento de la movilidad metropolitana.

La ciudad, la metrópoli nuestra está colapsada y todos los personajes de tanta “experiencia” continúan sin darle ninguna ventaja logística al transporte público respecto al auto privado.