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Sacrosanta cruzada de la derecha exquisita en redes sociales en contra de Paco Ignacio Taibo II quien, lépero, se atrevió a decir sus palabrotas en la FIL de Guadalajara y, acólito de la maledicencia, ya no puede ser el cardenal que dirija esa torre impecable llamada Fondo de Cultura Económica.
Jose Jaime Ruiz
noviembre 29, 2018, 6:09 am

Sacrosanta cruzada de la derecha exquisita en redes sociales en contra de Paco Ignacio Taibo II quien, lépero, se atrevió a decir sus palabrotas en la FIL de Guadalajara y, acólito de la maledicencia, ya no puede ser el cardenal que dirija esa torre impecable llamada Fondo de Cultura Económica.

Aquellos y aquellas que se espantan por las altisonancias y, desde su doble moral, condenan las palabras, no los hechos, y piden, por haber nacido en Gijón, España, que no pase la “Ley Taibo” porque la ley se respeta, no importa que quien expidió esa regla infame, denigratoria, haya sido Gustavo Díaz Ordaz en contra del argentino Arnaldo Orfila (“el extranjero comunista”) por haber publicado el impúdico libro Los hijos de Sánchez.

La xenofobia cultural también existe en los críticos de PIT II, esos mismos que le rindieron pleitesía al francés Joseph Marie Cordoba Montoya, aquellos que no chistaron que el Maquiavelo de Carlos Salinas de Gortari haya nacido en las Galias y que mucho daño le hizo a este país.

Lilly Téllez, cubierta bajo el pulcro manto de la moralina, tuiteó: “Votaré en contra de que se elimine el obstáculo para que este señor sea titular del FCE. Su lenguaje es inaceptable”. ¿Ha aceptado Lilly el lenguaje de algún libro de PIT II? ¿Acaso los ha leído? ¿Es inaceptable el arduo trabajo de Paco Ignacio por la promoción de la lectura? La derecha mojigata en su hipócrita esplendor.

Uno de los invitados a Palenque por Andrés Manuel López Obrador, el cantautor Silvio Rodríguez, escribió: “Qué bien prepara su máscara el pequeño burgués”. Pero dejemos a Silvio y vayamos con uno de nuestros premios Nobel, Gabriel García Márquez, de quien no se leerá su libro Memoria de mis putas tristes porque su título es machista. Menos a nuestro otro Nobel de Literatura, Octavio Paz y su poema “Las Palabras”: “Dales la vuelta,/ cógelas del rabo (chillen, putas),/ azótalas,/ dales azúcar en la boca a las rejegas,/ ínflalas, globos, pínchalas,/ sórbeles sangre y tuétanos,/ sécalas,/ cápalas,/ písalas, gallo galante,/ tuérceles el gaznate, cocinero,/ desplúmalas,/ destrípalas, toro,/ buey, arrástralas,/ hazlas, poeta,/ haz que se traguen todas sus palabras”.

Tal vez Taibo II fue gallo, pero no galante. ¿Qué molestó a esas buenas conciencias de las que escribió Carlos Fuentes? Una frase: “Sea como sea se las metimos doblada, camarada”. Lo peor del enunciado no es que la meta doblada sino que nos recuerda aquel desaguisado de “Haiga sido como haiga sido”. Menos pudibunda que Lilly Téllez, mi amiga Sofía Sorely apuntó graciosa: “Creo que deberían de dejar en paz a Paco @Taibo2 y dejarlo de acusar de ser un prepotente, ególatra y soberbio, ‘si revela tan alegremente’ que para meterla necesita doblarla, creo que lo menos que merece es un poco de consideración por su edad”.

La frase de marras probablemente se haga viral, no lo sé. Lo qué sí sé es que la derecha mojigata no leyó la muy buena entrevista publicada en La Jornada de este miércoles donde PIT II aclara el trabajo que debe de recuperar el FCE: “Básicamente vamos a trabajar sobre narrativa, historia de México, divulgación de la ciencia y poesía, que son los géneros que te consolidan mayoritariamente lectores. Vamos a hacer una colección no popular, popularísima, para llegar a las rancherías donde no llegaban libros. Una colección de folletos ilustrados, muy en la línea de lo que fue “México historia de un pueblo, Cuadernos mexicanos” como aquella colección que dirigimos José Emilio Pacheco, Martín Reyes y yo hace 25 años”.

Ese es el reto, no una frase circunstancial. ¿Se caerá la Bolsa Mexicana de Valores por el dicho de Paco Ignacio? ¿Sufrirá el peso? ¿Alguien le estirará las orejas al majadero desde el rancho La Chingada? Ya, mojigatos de derecha, un poco de seriedad.