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Si en la mente de cualquier funcionario del gobierno federal ronda continuamente el pensamiento sobre el fin del sexenio y lo que será de ellos a partir de 2013, no es descabellado pensar que al presidente Felipe Calderón lo asalten imágenes y escenarios de lo que vendrá para él, su familia, su equipo y su partido, una vez que deje la Presidencia.
Staff
junio 16, 2012, 1:39 pm

Maite Azuela

Analista política y activista ciudadana
EL UNIVERSAL

Si en la mente de cualquier funcionario del gobierno federal ronda continuamente el pensamiento sobre el fin del sexenio y lo que será de ellos a partir de 2013, no es descabellado pensar que al presidente Felipe Calderón lo asalten imágenes y escenarios de lo que vendrá para él, su familia, su equipo y su partido, una vez que deje la Presidencia.

Sobre todo después de la difícil escena que le tocó protagonizar cuando se presentó ante el Congreso a recibir de manos de Vicente Fox la banda presidencial.

Ahora que va de salida, a Calderón le tomó tiempo asimilar que su gallo no había resultado favorecido por el PAN para competir por la Presidencia. En consecuencia, su apoyo a Josefina Vázquez Mota no sólo se demoró, sino que llegó desalentado. Había guardado cautela y puesto la suficiente distancia para mostrarse respetuoso de un proceso electoral en el que sus apariciones pueden resultarle contraproducentes. No sólo por la veda que impone la ley electoral, sino por los antecedentes de 2006, año en que las imprudentes intervenciones de Fox empañaron la campaña e incluso resultaron objeto de señalamiento por parte del Tribunal Federal Electoral.

Él mismo ha dicho que el resultado de esta elección no está definido. Así que no quiere descartar la posibilidad de que el electorado se divida por tercios y Josefina tenga una oportunidad. Pero debe tener presente la latente posibilidad de que no sea ella quien reciba de sus manos la banda presidencial, sobre todo porque hasta hoy no ha habido una sola encuesta (por dispares que sean sus resultados) que acerque a Vázquez Mota a ese sito.

Entre los cambios abruptos que ha tenido la campaña del PAN y su estrategia de comunicación, fue clara la decisión que el partido tomó para no sólo tirar dardos contra Peña Nieto, sino dividir sus municiones y atacar también a AMLO. El spot que lanzaron hace un par de semanas en el que recurren a la mentira, mediante la edición de un discurso de López Obrador para hacerlo aparecer a favor de la lucha armada, es sólo un ejemplo. La participación de Vázquez Mota que busca colocar a sus dos contrincantes en el mismo costal de priístas es otro de los elementos con los que le han dado un giro a su batalla final.

Además de la campaña del PAN, está la intervención que hizo Felipe Calderón en Twitter durante el debate, para dar respuesta a una de las intervenciones de López Obrador. Podríamos no darle importancia, pero es una ligera señal de la resistencia que tiene para que él sea su sucesor. De haber lanzado cuestionamientos, por ejemplo, a la propuesta de Peña sobre el incremento de los ingresos a los trabajadores, Calderón se hubiera mantenido en la línea de quien aporta datos y comenta las complicaciones presupuestarias de las propuestas, sin tomar postura. Pero no lo hizo.

No podemos negar que el movimiento #YoSoy132 ha restado distancia a quien llevaba la delantera. Los estudiantes y su movimiento no se han pronunciado en favor de algún candidato, pero todo parece indicar que el impulso que trae su movimiento beneficia a López Obrador frente a Vázquez Mota. De modo que resulta imposible resistir la tentación de preguntar ¿qué prefieren los panistas, devolverle al PRI la Presidencia o entregársela al PRD? ¿Quedar en tercer lugar implica necesariamente una derrota para Calderón? ¿Entregarle la Presidencia a un candidato de izquierda sería la debacle del PAN o una oportunidad para darle continuidad de la alternancia?

Las decisiones que tome el PAN de ahora en adelante y el papel que juegue el Presidente durante las próximas dos semanas nos darán más pistas de lo que para ellos, en su propio lenguaje, representa un peligro para México. Esperamos que no sigan recurriendo a la mentira para denostar a sus opositores frente al electorado y que consideren que los 12 años de alternancia que ganamos los mexicanos con nuestro voto, no pueden ser tirados por la borda devolviéndole el timón de un barco al partido que gobernó más de 70 años, con tal de no entregarlo a un nuevo capitán.

@maiteazuela