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Hasta ahí todo muy bien, pero resulta que la “interpretación” de dicho punto el alcalde se soporta para prohibir la realización de una actividad lícita en México como lo es la realización de espectáculos taurinos y ahí empiezan las dificultades.
Francisco Tijerina
marzo 26, 2018, 8:37 am

 

“Quien gobierna debe hacerlo para todos…” // Yomero

Fernando Zamora Morales, el alcalde de Toluca, seguro se siente de seguro se siente “Juan Vargas” su municipio con San Pedro de los Saguaros, pretendiendo imponer “la Ley de Herodes” o lo que es lo mismo: “aquí nada más mis chicharrones truenan”.

El viernes pasado se pretendía realizar una corrida de toros en la Villa Charra toluqueña y con toreros contratados, reses adquiridas, publicidad difundida, los organizadores acudieron al Municipio a solicitar se designase a un “Juez de Plaza”, máxima autoridad en el coso y representante municipal, pero se toparon no sólo con una negativa para el efecto, sino que una prohibición para realizar el espectáculo.

Argumenta el moderno “Juan Vargas” que en este 2018 cuentan con un Bando Municipal en el que, entre otras cosas, que la autoridad debe “promover, fomentar y difundir la cultura ambiental en el municipio, coordinándose con las autoridades educativas, autoridades auxiliares, consejos de participación ciudadana, organizaciones sociales y sectores representativos de la comunidad así como impulsar y dirigir la cultura del respeto y protección a los animales”.

Hasta ahí todo muy bien, pero resulta que la “interpretación” de dicho punto el alcalde se soporta para prohibir la realización de una actividad lícita en México como lo es la realización de espectáculos taurinos y ahí empiezan las dificultades.

Porque al negar el permiso correspondiente, el edil contraviene entre otras muchas cosas, lo dispuesto en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos -misma que protestó cumplir y hacer cumplir-, referente al derecho que tienen todas las personas a ejercer un trabajo siempre y cuando este sea lícito.

El moderno “Juan Vargas” toluqueño se ampara además en un reglamento municipal en donde se prohíbe la utilización de animales en cualquier espectáculo y ahí tendríamos que preguntar: ¿qué hará con la charrería y los eventos de rodeo tan frecuentes en Toluca?

Por principio habría que decir que la “interpretación” de lo “políticamente correcto” provoca un error de percepción en el alcalde y su Cabildo, ya que quienes se oponen a las corridas de toros no son, ni por asomo, una mayoría como lo han pretendido hacer creer; existe una enorme diferencia entre ser más y el grupo de personas que no tienen una opinión y que son las que en realidad componen el núcleo mayoritario.

Por otra parte, existen personas -como yo- que nos gustan y disfrutamos de los espectáculos taurinos y nosotros, como el resto, tenemos derechos que deben ser preservados por la autoridad. En su bando, el Municipio no tomó en consideración la opinión de este grupo y con ello lo deja en indefensión.

No se trata de un simple bando ni un acuerdo de Cabildo; para prohibir algo en pleno Siglo XXI hay que hacer bastante más y, lo que es más importante, dejar de comportarse como en San Pedro de los Saguaros en 1949, aplicando “La Ley de Herodes”.