La Carpeta:
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Irracionalidad porque correrán burócratas para ahorrar algún dinero que a su vez será regalado a ninis, a becas, adultos mayores, etc., es como echarse un brinco, caes donde mismo.
Carlos Chavarria
septiembre 3, 2018, 1:28 pm

El margen de maniobra financiero que construyeron Fox y Calderón gracias a  los precios del petróleo que les tocó durante sus administraciones, muy por encima de los 100 dólares el barril, Peña Nieto lo usó en  mantener subsidiados por 5 años los precios de los combustibles, para que la clase media estuviera contenta.

El INEGI recién informa que la economía esta proyectando un crecimiento inferior al 2% para este año, en primer lugar debido a la incertidumbre alrededor del TLC que ha frenado la inversión extranjera directa.

En segundo lugar, el fuerte apalancamiento del gobierno federal también frenó la inversión pública. En el papel están los proyectos, pero en la realidad no se está avanzando, Nuevo León es un ejemplo.

Por último, las ambigüedades en el discurso de AMLO como presidente electo, inspiran confianza solo en su mente, así de simple. La norma prudencial de los inversionistas es postergar.

Gracias a su discurso errático, el NAICM se ha convertido en lo emblemático de la poca coherencia económica que puede esperarse de la gestión de López Obrador. En su discurso él continua insistiendo en el Estado benefactor que implica elevar el gasto corriente y por consecuencia el déficit.

 A estas alturas, su equipo de expertos financieros ya debieron percatarse de que para el arranque de administración no existirá el flujo de caja necesario para su plan de regalos a ancianos, jóvenes, etc., como tampoco para los proyectos regionales (Tren Maya).

Al haber postergado los programas y el gasto, las presiones de los estados sobre la Tesorería de la Federación van a ser importantes y diversas, pero deberán esperar al menos otro año mas. Para la federación serán prioritarios sus proyectos y promesas nada más.

Los precios de los combustibles, como hasta ahora, serán el motor de la inflación. Si intenta AMLO subsidiarlos será a costa de deuda o reducción de gastos, pero esa reducción estaría comprometida en sus promesas que son bien conocidas.

Alfonso Romo habló y dijo bien, primero deben ahorrar para poder bajar la deuda y después crecer. AMLO piensa gastar desde el primer día. Su estrategia es cortar de tajo el gasto corriente hasta llegar a un “ahorro” de 700 mmdp, para aplicarlo a los regalos y arrancar algunos proyectos.

Ese supuesto ahorro significa una reducción bruta de 15% del gasto corriente que parece difícil de alcanzar debido a las reducciones que también ya planteó del IVA en la frontera y aumentos como en los salarios mínimos.

Al mismo tiempo no se ve posible mantener los precios de los combustibles en el rango del INPC sin recurrir  a subsidios.

En el primer año veremos las primeras señales de irracionalidad como el usar los resultados del Banco de México para aplicarlos a sus programas improductivos como los caminos de mano de obra y la siembra de un millón de árboles maderables.

Irracionalidad porque correrán burócratas para ahorrar algún dinero que a su vez será regalado a ninis, a becas, adultos mayores, etc., es como echarse un brinco, caes donde mismo.

El 1 de diciembre seremos testigos del triunfalismo demagógico y de la profundización de un discurso seductor de masas, pero poco efectivo para producir certidumbre, crecimiento y estabilidad económica.