La Carpeta:
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Aumentar el gasto social antes de pagar deudas es expandir la palanca financiera del gobierno y eso es sentar las bases de una nueva crisis, como ocurrió en Argentina con Kirchner o Lula en Brasil.
Carlos Chavarria
noviembre 29, 2018, 7:33 am

Qué bueno que AMLO acepte formar una especie de consejo de asesores económicos del sector privado, para que no solo escuche a los grupos de Ackerman, Taibo, Noroña, y toda la ralea de seudo socialistas que le venden soluciones anarquistas sin rumbo o sentido.

Pero más bueno es que vea la realidad de cerquita sin gafas de nadie, sin caleidoscopios que le engañen con imágenes muy bonitas de lo que no es, porque la realidad es apabullante en todo sentido.

Concuerdo con Galeano en que no debemos matar a la utopía de un mundo bueno y mejor para todos. La realidad imperante en México es que la mitad de la población vive muy pobre, estamos hablando de 60 millones de mexicanos.

Desde que se empezó a medir la pobreza ahí esta el indicador, 50% es muy pobre. Presidente tras presidente han usado a los pobres como eje central de su discurso y cada uno ha fracasado en su intento de bajarlo de forma sustantiva.

La receta clientelar de hasta antes de Echeverría que se le llamó el desarrollo estabilizador no funcionó, el gasto público y el proteccionismo comercial nada más creó fortunas que hasta la fecha son el ADN de los grandes grupos empresariales del país, esos a los que AMLO llama la mafia del poder.

La estrategia de Echeverría y López Portillo que llamaron el desarrollo compartido, cuyo centro consistió en que el gobierno fuera el motor del desarrollo por sí mismo y suplir al mercado y los inversionistas, tampoco logró resultados que trascendieran.

Al igual que Venezuela, todo el esfuerzo del gobienro mexicano se apoyó en la “riqueza petrolera”, despreciando la diversificación de los mercados y productos. Como es bien sabido México no controla ni controlará nunca el mercado, pues aunque rico en petróleo no es un jugador dominante y por tanto siempre estaremos sujetos  a los vaivenes de tan caprichoso mercado.

La realidad apabulla. Si los EEUU no se hubieran convertido de importador de petróleo en un exportador neto, los precios del aceite estarían por encima de los 100 dólares el barril y Venezuela estaría en jauja y Peña Nieto sería un gran presidente.

La realidad es apabullante. No existe un solo caso de éxito en el cuál una organzación burocrática, trátese de un gobierno o empresa privada, consiga reducir su gasto corriente sin eliminar procesos completos y con ello segmentos completos de su organización.

Se puede tratar de ser “austero”, de gastar menos, pero si eso no produce los excedentes necesarios para pagar deudas no se puede usar la deuda para seguir gastando. Si acaso se invierte en tales condiciones es imprescindible que sea en proyectos de rápida recuperación y no de largo plazo so pena de profundizar el estado de cosas apremiante.

La realidad limita. Peña Nieto sostuvo el gasto corriente creciente a base de deudas y eso ya llegó a un límite peligroso. Usó la teoría de combatir la inflación con déficit y la verdad es que nadie sabe cuanto déficit es bueno y que parte es excesiva.

Aumentar el gasto social antes de pagar deudas es expandir la palanca financiera del gobierno y eso es sentar las bases de una nueva crisis, como ocurrió en Argentina con Kirchner o Lula en Brasil.

La realidad enseña si se quiere aprender. Si no podemos usar las deudas como vía, tenemos que contribuir todos  al gran propósito de crecer y acabar con la pobreza. Somos de los países donde se pagan menos impuestos y eso es insostenible.

En México solamente se recauda entre el 12 y 15% del PIB cuando deberíamos estar entre 20 a 25%. Con una reducción del 5% del PIB en el gasto corriente y una meta de aumentar la recaudación de 5% del PIB es posible, realista y lograr en el corto plazo producir excedentes para los programas que quiere hacer AMLO abatiendo incluso la deuda pública.