La Carpeta:
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La jugada de AMLO es maestra. No se trata de poner tras las rejas a Rosario Robles. Acaso se lo merece. Pero AMLO va más allá. No está tendiendo una emboscada; está quedándose con rehenes. Robles es su rehén. La traerá como el gato al ratón: jugando con ella, utilizándola cuanto sea necesario.
Eloy Garza
septiembre 18, 2018, 12:35 pm

La jugada de AMLO es maestra. No se trata de poner tras las rejas a Rosario Robles. Acaso se lo merece. Pero AMLO va más allá. No está tendiendo una emboscada; está quedándose con rehenes. Robles es su rehén. La traerá como el gato al ratón: jugando con ella, utilizándola cuanto sea necesario.

Creen los opinólogos que llamar “chivo expiatorio” a Robles fue un exabrupto del tabasqueño. Creen los despistados que fue casualidad que se exhibieran más detalles de la Estafa Maestra. Creen los confundidos que el exhorto de Ricardo Monreal de indagar a fondo a la ex titular de Sedatu y Sedesol, fue de motu proprio. O que la advertencia de Mario Delgado para que respondiera al ilícito fue espontánea.

Se equivocan. Es una estrategia bien armada. AMLO tildó de “chivo expiatorio” a Robles para mandar mensajes a quienes están detrás de ella. Filtró a los medios más pistas del cuantioso desvío para ponerles la bota encima a sus oponentes verdaderos. Ordenó a Monreal y Delgado — que no se mandan solos y son simples cajas de resonancia de su jefe — que amenazaran al bando contrario. Aflojar y estirar el sedal para pescar el pez, que en realidad no es Robles. Son quienes están detrás de Robles. Y ya hace rato mordieron la carnada.

AMLO sabe que los rehenes suelen ceder a las instrucciones de su captor. Sabe que el rehén acaba sometido a su voluntad, si se mantiene la sangre fría, la malicia para calcular la siguiente jugada y el instinto que hasta ahora es infalible en AMLO.

No vendrán más revelaciones que no las determine el Presidente electo. Rosario Robles bien puede darse de santos si la sentencian más tarde que temprano a una corta condena. Porque su futuro en libertad, a plena luz del día, puede ser mucho peor para los fines de su bando. Y para quienes hasta hoy la protegían. El supuesto nuevo protector del ratón es un viejo gato con las garras afiladas.