La Carpeta:
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Ya es tiempo de acabar con la mala práctica de quedarnos callados o gritar y refunfuñar en medio del ruido de la Internet o los medios, donde al final en realidad ninguna voz se alcanza a escuchar .
Carlos Chavarria
noviembre 12, 2018, 7:43 pm

Son demasiados 3 ó 6 años para que sea en las urnas donde los ciudadanos expresen su evaluación acerca del desempeño de las autoridades, en esos lapsos los problemas se agigantan como bien se puede observar y apreciar en el área metropolitana de Monterrey deteriorando la calidad de vida.

Ya es tiempo de acabar con la mala práctica de quedarnos callados o gritar y refunfuñar en medio del ruido de la Internet o los medios, donde al final en realidad ninguna voz se alcanza a escuchar .

Todos los funcionarios públicos han abusado y hasta se burlan de los tibios intentos  de medición de la efectividad de la gestión pública que algunas organizaciones privadas han intentado hacer.

Debe ser una obligación legal el llevar un tablero de mando y control de la gestión estandarizado en todas las unidades de organización del sector público, pero sobre todo, de hacerlo público.

Como a nadie la gusta ser medido y controlado no funciona si el sujeto de ese control es el mismo que operaría tales instrumentos, que por supuesto deben ser totalmente digitalizados.

Sin crear más burocracia, el propio INE puede recibir las atribuciones para operar los servicios de medición y sus indicadores, así como los sondeos acerca de la  percepción de la calidad de la gestión pública, estos últimos, por cierto pueden llevarse a cabo con mecanismos digitales confiables, la tecnología permite eso y más.

En el mismo sentido sería de gran utilidad para evaluar atributos electorales el que al momento de la votación se agregara a la boleta algún taloncito con poquitas opciones evaluativas que permitan inferir la opinión de los electores respecto a la gestión pública en la geografía electoral que le corresponda.

Es necesario revolucionar nuestra manera de ver la gobernanza para acabar con la desvergüenza de que algunos alcaldes y diputados pretendan reelegirse  a sabiendas de que hicieron un pésimo papel en sus cargos.