La Carpeta:
1 de 10
 
Sin duda, será una tontería si Meade dedica un solo segundo de su vida, un solo recurso de su campaña al diseño de propuestas de guerra sucia contra Andrés Manuel López Obrador.
Federico Arreola
febrero 28, 2018, 5:31 am

Voy a referirme a dos artículos publicados en SDP Noticias: el de Sara y Agripina sobre el equipo de campaña de Meade y el de Eduardo Solórzano acerca del “mejor estratega digital”. Encuentro en ambos textos algunos juicios con los que no estoy de acuerdo y, simplemente —y en forma amistosa—, expresaré mi punto de vista.

Alfombra roja

Es cierto, como dice Sara y Agripina, que el equipo de trabajo de José Antonio Meade fue presentado posando sobre la alfombra roja. En efecto, al estilo de la ceremonia del Oscar.

Hubo quienes, recuerda la columnista, compararon a los colaboradores de Meade con el Dream Team que arrasó en el básquetbol de las Olimpiadas de Barcelona.

Dos excesos, sin duda. Porque, como bien afirma la colaboradora de SDP Noticias, los midistas no han demostrado, como grupo, méritos ni para ser reconocidos en alfombra roja alguna ni, mucho menos, para ser equiparados a una de las grandes leyendas del deporte mundial.

Hay gente buena en el equipo, como el coordinador de la campaña, Aurelio Nuño, un político joven con mucha capacidad de trabajo y que, en su corta carrera, ha demostrado ser capaz de sacar adelante proyectos complejos, como la reforma educativa que parecía un sueño imposible —sobre todo por la agresividad de la CNTE— y que ya es una realidad.

Es también conocida por su talento y dotes operativas la encargada de lo que llaman la Oficina del Candidato, Vanessa Rubio.

Y en el grupo hay un político mayor, sinónimo de éxito electoral: Eruviel Ávila, que como Nuño tenía méritos de sobra para estar en la boleta presidencial del 2018.

Sara y Agripina critica al equipo de Meade y lo hace, sin duda, con buenos argumentos.

Mencionaré, sin embargo, un punto en el que no estoy de acuerdo con el análisis de la columnista: el relacionado con la Coordinación de Comunicación, en particular con tres de sus integrantes: Alejandra Sota (Estrategia de Comunicación), Alejandra Lagunes (Redes Sociales) y Eduardo del Río (Comunicación Social).

Dice Sara y Agripina que la única razón de que Eduardo del Río lleve la comunicación es su contacto con el candidato.

A la columnista le parece poca cosa lo anterior. A mí, no. La experiencia ha probado que los comunicadores en los equipos políticos o de gobierno fallan cuando, precisamente, no tienen contacto permanente ni cercano con sus jefes.

La cosa no funciona sin confianza y amistad entre el político y su operador de comunicación.

Lo demás —llevar correctamente las notas a los medios, pensar en las entrevistas más adecuadas, tomar el café con los periodistas principales, etcétera— es simple plomería que cualquier principiante más o menos bien preparado puede hacer.

Si el señor Del Río se ha ganado la confianza y el aprecio de Meade, se debe a que tiene lo principal en su oficio: don de gentes.

Es muy difícil decirle que no a un hombre como Eduardo del Río, que es sociable, amable y educado; que tiene un sentido del humor bastante agradecible, y que, por cierto, fue él mismo un destacado periodista que pasó muchos años en las redacciones.

Además, y esto es fundamental para el trabajador de los medios, el periodista que busca a Del Río sabe que su petición, mensaje, molestia, enojo o lo que se le pegue la gana plantearle, lo conocerá de inmediato el candidato.

Ha dicho Sara y Agripina que en el equipo de comunicacion de Meade “se perciben gafes del tamaño de la comunicación que tuvo EPN durante todo el sexenio (Lagunes) o una comunicación demodé (Sota, quien sigue apostando al miedo a AMLO, cuando eso ya no funciona). Presenta una coordinadora y un vicecoordinador de redes y hasta ahora su manejo de redes sociales deja mucho que desear, siendo su único TT el #YoMero”.

Olvida la colaboradora de SDP Noticias que si Enrique Peña Nieto despacha y vive en Los Pinos se debe, en una enorme medida, al gran trabajo que en la complicadísima  campaña presidencial de 2012 hizo la señora Lagunes, una de las mujeres que más saben de redes sociales en México.

Lagunes ha demostrado su capacidad en la iniciativa privada, inclusive en las grandes empresas globales de internet, en la política y en el gobierno.

En la administración de EPN ella no llevó la estrategia de comunicación. Se dedicó, sí, a coordinadr proyectos de internet para modernizar no pocos de los programas de gobierno, y lo hizo con admirable eficacia.

¿Que hay un vicecoordinador de Redes? Eso sí me parece un exceso de la campaña. ¿No le podían dar otro nombre al cargo de Julio Di Bella?

¿Que la campaña de Meade en redes sociales deja mucho que desear porque solo ha generado un TT, el #YoMero? Creo que desde hace años se entendió que los TTs nada significan. Ya nadie los busca ni se preocupa o celebra si aparece en alguno. Esa moda ya pasó.

El mejor estratega

En la otra columna de SDP Noticias con la que no estoy de acuerdo, la de Eduardo Solórzano, esta persona festeja que Sergio José Gutiérrez haya sido galardonado “como mejor estratega digital en el mundo”.

Respeto y admiro al columnista Solórzano pero, de plano, considero que son una vacilada los premios que obtuvo Gutiérrez en Estados Unidos.

Como pienso que Sergio José Gutiérrez es un farsante que se ha enriquecido engañando políticos bobos y adinerados con sus “estrategias” de redes sociales, me parece, entonces, que Meade tuvo el gran acierto de no incluirlo en su campaña.

Sé que algunos influyentes promotores de Gutiérrez trataron de meterlo al equipo del candidato presidencial del PRI, pero Meade no es ingenuo y decidió que era más sano confiar en la —ella sí— mejor estratega digital qué hay en México, la señora Lagunes.

Si Sergio José Gutiérrez participara en la campaña priista, de plano estaría irremediablemente perdido el candidato Meade.

Demodé

Por lo demás, Sara y Agripina ha dicho que Alejandra Sota apuesta a una comunicacion demodé y que sembrar miedo a AMLO no funciona.

Sin duda, será una tontería si Meade dedica un solo segundo de su vida, un solo recurso de su campaña al diseño de propuestas de guerra sucia contra Andrés Manuel López Obrador.

No sé si Alejandra Sota ande en eso, pero no lo creo. Ella es inteligente y sabe que la única estrategia viable, dadas las circunstancias electorales actuales, es la del Filósofo de Güémez: “Si dos perros persiguen a una libre y el de adelante no la alcanza, el de atrás, menos”.

La pelea es contra Ricardo Anaya, no contra AMLO. Por cierto, en la campaña de Anaya saben lo mismo: el pleito es con Meade, no con El Peje.

En cuanto quede claro quién es el segundo lugar, se dará la gran final. Cualquiera que sea el retador de Andrés Manuel —no descarto que pueda ser retadora: Margarita Zavala—, si quiere tener una mínima posibilidad de victoria frente al tabasqueño, tendrá que luchar con técnica, no con rudeza, es decir, con argumentos sólidos y propuestas adecuadas, no con calumnias y ofensas que a AMLO le hacen lo que el aire a Juárez. Alejandra Sota no lo ignora.

Por cierto, la señora Sota es una estratega electoral invicta en las grandes batallas. Por algo está ahí.