La Carpeta:
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Las campañas ya se acabaron y nosotros también. Triste y lamentable el panorama que nos espera con cualquiera de estos candidotes.
Carlos Chavarria
abril 5, 2018, 11:06 am

Una vez que empezaron a discursear los 4 fantásticos candidatos a la presidencia y que parece que hicieron sus discursos juntos ya no hay nada nuevo en el horizonte.

Los cuatro ofrecen y prometen lo mismo, con algunos matices, pero es lo mismo. Que el socialista López les ganó con la oportunidad de 18 años en campaña, no puede dudarse.

Ahora todo será cuestión de guerra sucia o de contracampaña. Asistimos desde ya al espectáculo poco creativo de lanzarse las mismas reiteradas  increpaciones entre ellos.

Buscan lo que ya sabemos, que ninguno es santo ni pulcro. Que tan no es cierto, que López vive de la caridad, como que Anaya y Meade son una gotas gemelas de agua transparente y potable, al igual que Margarita tiene de asesor al expresidente Calderón, con todos sus aciertos y errores.

El estado de cosas  electoral se estacionó en los constantes llamados a la confianza en su persona del socialista López. Insiste en que no destruirá a México, que le creamos.

Meade, que a pesar de ser el candidato del PRI, pretende convencer que el no representa  el continuismo , que si es honesto, que él si esta preparado y que si sabe como hacer que nuestro país salga de la parálisis en que se encuentra.

Anaya repite y repite que es el único que está mirando hacia el futuro, que para todo fin práctico, lo que llama futuro nada más son sus ensoñaciones de orador de TED, porque no acierta a diseñar una oferta concreta de ese futuro ni del plazo, además de que es otra víctima de las mafias del poder.

La Sra. de Calderón piensa que por haber logrado de forma marrullera y negociada su registro como candidata a la presidencia, ya es suficiente para que se borre de la memoria popular su silencio cómplice cuando la historia la puso a la sombra de su marido presidente.

López en sus exabruptos o lapsus se la pasa destruyendo su proyecto de nación, un día sí y otro también. Como que le revisan cada día lo que hizo y lo próximo trata de matizar sus  improvisados impulsos discursivos, tal como el asunto del NAICM.

La socarrona memoria de Meade lo obliga a nadar de muertito en el pasado inmediato que ejerció y representó, como fue el manejo de los dineros de todo el sector público y no acierta a desmarcarse de su jefe y patrón, Peña Nieto.

El joven maravilla Anaya no sabe cómo ocultar su nula experiencia en la administración pública y trata de subsanar sus obvios vacíos intelectuales con el mismo discurso multilingüe que le permitió ganar el control del PAN y destruirlo en el camino. Bueno, lo poco que de ese partido quedaba.

Con el discurso de la Sra. de  Calderón es imposible saber a quién se dirige, a quién espera convencer, pues parece que se habla a sí misma,  como si estuviera frente a su espejo y la verdad, no parece muy convencida de votar por ella.

Todo lo anterior esta aderezado con infinidad de encuestas que ponen la numérica electoral según sea la orientación mercantil del que la pagó. Hasta da risa algunas de las notas metodológicas, pero más llama a la broma el que se las crean.

Los medios de comunicación están tan arreglados, cada uno ya agarró partido y el INE como si un muerto les hablara no hace ningún llamado a la objetividad y evitar las editoriales noticiosas tendenciosas.

La manipulación de las redes sociales ya no son sino el mercado de los grandes prestidigitadores cibernéticos, quienes usando las técnicas más avanzadas de inteligencia artificial incentivan a los “haters” según sean los segmentos blancos o de interés.

Pero ¿y dónde quedaron los problemas reales que se espera resuelvan los presidentes?. Ninguno de los candidatos quiere entrarle al análisis, diagnóstico y planes de acción, con medidas concretas y precisas para acabar con las dos aristas que más irritan a la sociedad, la corrupción y el crimen organizado.

Las campañas ya se acabaron y nosotros también. Triste y lamentable el panorama que nos espera con cualquiera de estos candidotes.