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La Internet de las cosas del gobierno debe ser rediseñada y convertirla de un portal publicitario en un verdadero acceso a la información y procesos. Las entidades que controlan el acceso a la información se han convertido en cotos de poder adicionales de la propia burocracia que ya hasta piensan en reelegirse hasta la eternidad.
Carlos Chavarria
noviembre 3, 2018, 10:46 am

Ahora está de moda, porque AMLO lo consiguió, luchar contra la corrupción, la corrección política indica que todos deben hablar de sus esfuerzos para acabar con la corrupción, aunque se opongan a todo esfuerzo serio para conseguirlo.

Todos los políticos que están en la banca desean hacerse visibles ante el presidente electo y la sociedad entera, sin importar que cuando tuvieron la ocasión de rediseñar el aparato de gobierno nada más le siguieron la corriente a Peña Nieto que nada logró en ese sentido.

Luchar contra la corrupción no puede ser materia de hallazgos periodísticos, denuncias anónimas, leyendas urbanas sospechosistas que tanto disfrutamos en México, la expulsión de la corrupción de nuestro modo de vida empieza por el rediseño de todos los aparatos procesales tanto en el sector público como en el privado, seguido de la transparencia total.

La transparencia no puede ser asunto de excepción como es ahora. La apertura de la información no es útil cuando se refiere a grandes volúmenes de datos agregados que nada dicen sobre el grado de eficiencia y veracidad en la acción.

La transparencia debe ser inversa. Todos los registros de datos deben estar abiertos para los interesados, de forma digital y en formatos estándar, empezando por todos los contratos y comunicaciones,  desde los de personal y sus nóminas, continuando con todos los cheques y transferencias, así como las compras y movimientos de inventarios a lo largo y ancho de las organizaciones del sector público.

La única excepción admisible deben ser aquellas informaciones que pongan en riesgo la vida de personas y la creación de vulnerabilidades a la seguridad interior y exterior de la nación, en tales casos sería aceptable investigar los motivos de cualquier inquisitoria en ese sector de la data.

La Internet de las cosas del gobierno debe ser rediseñada y convertirla de un portal publicitario en un verdadero acceso a la información y procesos.  Las entidades que controlan el acceso a la información se han convertido en cotos de poder adicionales de la propia burocracia que ya hasta piensan en reelegirse hasta la eternidad.

Pueden hacer los foros que quieran pero si no se llega al tema de la digitalización del gobierno es inútil y la lucha contra la corrupción nada más ocurrirá cuando al presidente le convenga para acabar con sus enemigos de ocasión como ha sido siempre en nuestro país.