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La amnistía que ofrece AMLO a los narcos no es nada nuevo, la aplicación de la palabra amnistía a ese propósito quizás sí, pero el dar incentivos para dejar la criminalidad siempre lo ha practicado el gobierno.
Carlos Chavarria
junio 12, 2018, 11:24 am

Hasta infantil se ve la conclusión de la guerrita entre los empresarios que encabezan la “mafia del poder” y el creador de esta simplista visión del mundo,  el socialista de López.

Ni a los candidatos predilectos del régimen ni al de Morena les rindió  frutos las escaramuzas que protagonizaron en aras de todo y de nada.

Los grupos de interés existen, han existido y siempre existirán alrededor del poder en cualquiera de sus formas habida cuenta de las contradicciones entre las sociedades “democráticas”  y el Estado gobernante en cualquiera de sus formas y apellidos.

Todos los grupos de interés o mafias, o como se les quiera llamar, siempre buscaran consolidar sus formatos de “poder para” y de “poder sobre” y las tensiones ahí estarán siempre estresando la democracia y la tecnología como fuentes para el desarrollo de la sociedad.

Ahí esta otro ejemplo, ese grupo de maestros de Oaxaca que se hacen llamar la CNTE. En pleno proceso electoral ya le fueron a dar su caladita a los ánimos triunfales de López y  sus promesas de echar abajo una reforma constitucional en la educación que les quitó el poder sobre esa importante fracción de la democracia que es la educación y que por supuesto López no echará abajo.

Ya es muy evidente que AMLO busca reedificar el Estado mexicano a la imagen, semejanza y medida del PRI omnipotente postrevolucionario. Ese PRI en el que todo cabía menos el descobije entre los grupos de interés.

Otras mafias rodean a AMLO, con los mismos objetivos, como nada de diferente tenía Carlos Trouyet con el Carlos Slim actual, ¿o eran distintos? Lo único diferente es el mundo tecnológico en el que estamos metidos.

Todos los Estados del mundo y sus órganos de gobierno respectivos se ven acosados por grupos de interés y éstos se pueden representar como planetas que orbitan alrededor de los poderes públicos, entre más cercanos, más influencia pueden ejercer sobre la toma de decisiones y la creación de sesgos a su favor que es el fin último de esos grupos o mafias.

La administración del perdón que ha gestionado AMLO para distintos personajes le ha acarreado adeptos entre grupos de interés antes cercanos al poder, ahora alejados. Al hacerlo López no inventa el hilo negro, lo han hecho todos los que primero son candidatos, después presidentes y todos tienen su “favoritos”, así funciona la política.

Ya se nos olvidó cómo Echeverría expió sus pecados en la figura Alfonso Martínez Domínguez y luego López Portillo lo convirtió en un gobernador digno de imitación. La constructora ICA fue la preferida de varios presidentes, pero no de Peña Nieto, y la lista sigue y sigue.

La amnistía que ofrece AMLO a los narcos no es nada nuevo, la aplicación de la palabra amnistía a ese propósito quizás sí, pero el dar incentivos para dejar la criminalidad siempre lo ha practicado el gobierno.

Luis Echeverría le regaló a miles de campesinos unos tractores rusos para que se dedicaran a sembrar plantas legales y se olvidaran de la amapola y la mariguana, por supuesto que no funcionó el incentivo ni los tractores, que a los cuantos meses estaban inservibles.

El estilo del viejo régimen se puede definir como autoritario-paternalista. El gobierno lo sabía todo y controlaba todo, pero al mismo tiempo había para todos, eso sí, “si me calientas la plaza” se convertía en un ogro represivo para propios y extraños.  Así se controlaba por ejemplo a los grandes capos de aquellos años y se vivía en una paz aparente.

El lenguaje del viejo régimen, que ahora impulsa AMLO, era críptico e inescrutable, nadie debía sentirse seguro. Esa era la cimentación de la gobernanza, que todo mundo esté a la expectativa de lo que haría el gobierno.

Es bueno recordar todo esto, porque lo que se estará votando en las elecciones será  la vuelta del viejo estilo de gobernar. Absurdo, pero cierto, vivimos el más claro ejemplo de la irracionalidad subersiva.