La Carpeta:
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La compra y coacción del voto no es ficción, es una realidad; pero también es posible que aun con condiciones que lo favorecen finalmente no se produzca. Trabajemos para que la resistencia al fraude sea superior a las fuerzas oscuras que lo impulsan.
efren vazquez esquivel
junio 19, 2012, 7:29 am

El dicho de que “no existen posibilidades de fraude electoral en las elecciones del primero de julio”, como lo sostiene José Woldenberg, ex consejero presidente del Consejo General del IFE y otros destacados analistas, entre ellos Aguilar Camín, es una simple opinión, no es un enunciado fundado en criterios de cientificidad; una opinión que en el mejor de los casos pretende generar confianza en los electores para que acudan a las urnas. Para que con el argumento: “Para qué voy a votar, si como quiera ganará el partido que ya se sabe que va a ganar”, los electores no se queden en casa.

Eso es lo que quiero creer de la opinión de Woldenberg. Lo contrario, ese dicho significaría la firma de un cheque en blanco a favor de todos los que hoy se encuentran investidos de autoridad por el IFE; y usar, en ese sentido, la blanca toga de la justicia electoral de los tiempos de Woldenberg para legitimar el IFE de los tiempos de Calderón, sería perverso.

La posibilidad del fraude electoral, en menor o mayor índice, es latente, Woldenberg lo sabe. Las siguientes son sólo algunas consideraciones que tendrían que ponderarse para determinar las posibilidades del fraude electoral en las próximas elecciones.

Primera: La falta de una cultura democrática en la sociedad mexicana, en donde la democracia no se entiende como sometimiento a reglas de un juego para la distribución racional del poder; donde pocos, por no decir nadie, están dispuestos a obedecer las órdenes de esas reglas, si no hay una ganancia patrimonial de por medio; donde el principio de respeto a la voluntad general se sustituye por el lema “Jalisco nunca pierde y cuando pierde arrebata”.

Segunda: La burocratización y esclerotización del servicio profesional de carrera del IFE. Hay personas muy valiosas y comprometidas con la democracia en esta institución; pero también, debido a que allí no sólo se hacen valer los méritos sino también el amiguismo y los compadrazgos, hay personas que provocan confusiones y entorpecen el desarrollo de la vida democrática.

En este punto no sólo me quiero referir a los funcionarios de menor nivel que no cumplen a cabalidad lo que ordena la ley en cuanto a que en tiempos electorales todos los días son hábiles, y de manera despótica y prepotente dan con la puerta en las narices a ciudadanos que pretenden hacer valer sus derechos político-electorales, hecho que me consta porque he sido una de las víctimas, sino al caso de Leonardo Valdés Zurita, presidente del Consejo General del IFE, quien desde el inicio del proceso electoral ha venido tomando decisiones inconsistentes, llegando hasta la timidez, cuando se trata de salvaguardar la igualdad de condiciones en la contienda.

Tercera: El hallazgo de boletas con doble folio en el Estado de Oaxaca, en cuatro distritos electorales, hecho que fue calificado por Leonardo Valdés como un lamentable error de Talleres Gráficos de México.

Cuarta: La opacidad que caracterizó la integración de los Consejos Distritales en varios Estados de la República, entre ellos Nuevo León,  en donde por lo general fueron las filias y las fobias los que determinaron a la mayoría de los elegidos. En una situación así, pudiera ser que algunos de los elegidos no vayan al IFE a cumplir funciones propias de consejeros distritales, sino en busca de información privilegiada que sirva a algún partido o algún candidato.

La opacidad del IFE en Nuevo León está debidamente documentada porque como participante en el proceso de selección de aspirantes a consejero distrital, recurrí al órgano interno del IFE facultado para satisfacer exigencias legítimas de transparencia; y al no habérseme satisfecho mis exigencias a plenitud, ya que la información que me proporcionó fue parcial, recurrí su resolución ante la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Como se podrá apreciar, las posibilidades del fraude existen. La compra y coacción del voto no es ficción, es una realidad; pero también es posible que aun con condiciones que lo favorecen finalmente no se produzca. Trabajemos para que la resistencia al fraude sea superior a las fuerzas oscuras que lo impulsan.