La Carpeta:
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Ante este insulto a la inteligencia que lanzó Taibo, el socialista líder de Morena y candidato a la presidencia, vuelve a quedarse callado en relación a su empleado.
Carlos Chavarria
mayo 2, 2018, 10:41 am

En respuesta a la declaración de guerra, que lanzó Taibo contra los empresarios que no se sometan a los designios de Morena, AMLO nos obsequió con otra de sus respuestas vagas, a modo y que no lo comprometen a nada en relación a lo dicho por su amanuense.

Nos concede el futuro y dudoso nuevo gran tlatoani algunas gracias para que estemos tranquilos (¿?).

Dice el gran señor López: “..en nuestro movimiento hay libertad de expresión y respeto a las ideas”.

Como tratando de que deduzcamos que cuando fuere presidente será respetuoso de todo lo que se le lance, espera que no lo demos valor a lo dicho por el otro sensible señor Taibo, pero se le olvida que la libertad de expresión no es algo que él conceda sino que lo otorga como garantía nuestra Constitución y las leyes emanadas de ella.

Pero si el líder del “movimiento” es López. ¿Entonces quién dicta la política y líneas de pensamiento al interior de Morena? ¿O acaso Taibo se manda solo?.

Es la segunda vez que Taibo se lanza en contra del discurso del candidote presidencial. Es también la segunda ocasión en que, respetando la libertad de expresión, el socialista de López no se desmarca de lo dicho por su popular bufón ayudante. El que calla, otorga.

Después nos concede la gracia de que él no confiscara empresas, excepción hecha claro está, segun dice, de los resultados que arroje la revisión de no sé qué contratos para asegurarse de que estan libres de pecado alguno. Indicando con esa condición suspensiva que sí podrá decidir confiscar lo que a su parecer este mal.

De nueva cuenta se le olvida que existen  leyes, instituciones y  procedimientos para mantener la nación unida y trabajando y que no es potestad de él condicionar la aplicación de las leyes  a su antojo.

A estos señores de Morena, encabezados por su gran líder parece que se les olvida que estamos en un mundo donde no hay nada oculto y cada vez que lanzan amenazas ya le están haciendo daño a México, aunque todavía no tengan el poder que tanto se estan repartiendo en sus ejercicios de café.

Ante este insulto a la inteligencia que lanzó Taibo, el socialista líder de Morena y candidato a la presidencia, vuelve  a quedarse callado en relación a su empleado.

López Obrador todo el tiempo se mueve entre medias verdades y un discurso integrado por axiomas y lugares comunes. Lo hace para no comprometerse a nada en realidad. Lo hace con los de su casa y con el pueblo en general, que esperanzado esta comprándole sus mentiras.

 A estas alturas de las campañas electorales está claro que aquel documento donde López presentó su plan de acción para 2018-2014 no fue sino un instrumento más para enganchar incautos en distintos segmentos electorales. Ya se desdijo varias veces, empezando por el NAICM, que en el escrito de marras no se contempla cancelarlo, punto.

Su discurso en contra de la corrupción que promueve la “mafia del poder” también lo hizo añicos al llenar a Morena de muchos personajes reconocidos por eso, por su corrupción descarada, como Barttlet, Gómez Urrutia, y ahora su útlima adquisición, Margarita Arellanes.

El espíritu inicial de su movimiento, la construcción de una “república amorosa” lo mandó por el caño de las diatribas de Taibo que habla de fusilar a todo aquel que apoyó las reformas.

Todo el tiempo en su discursos y spots, hace referencia insistente a que no “tengan miedo, confíen, no traicionare al pueblo de México”, como queriendo convencerse a sí mismo.

Se le olvida que ya lo traicionó, porque sus propuestas ya están lastimando la economía y hoy ya empezó la debacle, las inversiones están paradas porque no se confía en él, ni aquí ni en el extranjero, y no hace nada para enmendar la plana.

En todos sus discursos y propuestas ni una sola vez ha usado  el vocablo modernización en ninguna de sus acepciones posibles. No conoce ni siente el concepto como algo cercano a él. Suspira solo por volver al pasado cardenista y regresar a la economía controlada por el gobierno.

Dice  todo el tiempo que es y será respetuoso de la libertad de expresión pero él y sus  seguidores tienen el signo de la negación para debatir en su praxis discursiva.

No puedo evitar traer a mi mente una frase lapidaria de Sartre en relación a lo que nos está pasando en México : “Como todos los soñadores, confundí el desencanto con la verdad”.