La Carpeta:
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Aldo tiene carisma y es medianamente conocido en Monterrey, pero hay grandes lagunas, sobre todo en los votantes que acudirán a las urnas por vez primera este año, que son jóvenes mucho más exigentes, pensantes y que exigen un discurso y un mensaje claros.
Francisco Tijerina
abril 4, 2018, 7:39 am

 

“Intenta comprender, no eres un personaje de tragedia.” // Ernest Hemingway

De niño en la escuela llevábamos una materia que era “Lectura y Comprensión” en la que se aseguraban que leyésemos bien, pero sobre todo que entendiésemos de manera clara aquello que habíamos leído.

Contemporáneos, seguramente Aldo Fasci también curso “lectura y comprensión” y hoy me pregunto si habrá aprobado la asignatura, porque creo que no leyó bien y mucho menos comprendió el mensaje de la ciudadanía al emitir lo que fue su primer pronunciamiento como candidato a la alcaldía de Monterrey.

Los tiempos y las circunstancias no son los mismos de hace tres años, aunque exista un repunte en los hechos violentos en la zona metropolitana de nuestra ciudad. La gente hoy no quiere un superhéroe ni anda buscando un “justiciero vengador” para que sea el alcalde de la capital de Nuevo León.

Así que las bravatas, gritos, saltos y maromas de Aldo están total, absoluta y definitivamente fuera de lugar. Así nadie lo tomará en serio.

Ocurrencia personal o de algún iluminado que lo asesora (esos que dicen “haces ora esto, haces ora lo otro), el mensaje en redes sociales que ayer subió el aspirante a la presidencia municipal de Monterrey amenazando a los asesinos de una mujer de la tercera edad tras asaltarla y maniatarla, se queda exactamente en el “Nie”, ese lugar en que ni es una cosa, ni es otra, porque al final no sabes si aplaudirle, reír o llorar de pena ajena.

Una cosa es segura, el desfiguro de Fasci no le acarreará ni un solo voto.

Leer y comprender son temas esenciales de cualquier candidato que debe entender con exactitud lo que los votantes le piden. Tal vez leyó bien que la gente quiere seguridad, pero no comprendió que no es poniéndose una capa y menos profiriendo amenazas e insultos como quieren ver a sus autoridades.

Aldo tiene carisma y es medianamente conocido en Monterrey, pero hay grandes lagunas, sobre todo en los votantes que acudirán a las urnas por vez primera este año, que son jóvenes mucho más exigentes, pensantes y que exigen un discurso y un mensaje claros.

Las habladas a nadie impresionan y asumir un rol que le corresponde a otras instancias de gobierno es un error, porque aún y fuese el alcalde regiomontano, la tarea de dar con el paradero y apresar a los culpables de un delito no es la labor de un edil.

Ideas, propuestas, soluciones a la problemática de una urbe como la nuestra es lo que los votantes esperan y, fundamentalmente, explicar los “cómo” obtener los resultados prometidos, porque los problemas ya los conocemos todos.

Lectura y comprensión, antes de todo.