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as recientes acciones de los jóvenes universitarios, entre otros factores, han contribuido a detener las rotativas donde se imprimía la crónica de un resultado anunciado, por cierto con mucha antelación, de estas elecciones presidenciales.
Staff
junio 6, 2012, 8:17 am

José González Morfín

Presidente del Senado de la República
El Universal

Las recientes acciones de los jóvenes universitarios, entre otros factores, han contribuido a detener las rotativas donde se imprimía la crónica de un resultado anunciado, por cierto con mucha antelación, de estas elecciones presidenciales. Este freno de mano ha abierto el espacio para que los ciudadanos reflexionen sobre lo que realmente está en juego este próximo 1 de julio.

México requiere de un liderazgo nuevo, poseedor de una incuestionable actitud democrática, con madurez para dar continuidad a lo que funciona bien; con atrevimiento para entender nuevas realidades y emprender nuevas acciones. Un liderazgo libre de lastres que lo inmovilicen y, sobre todo, con una profunda convicción ciudadana en el ejercicio del poder. El segundo debate presidencial, el próximo domingo, es la ocasión idónea para que los mexicanos busquemos estos rasgos en los candidatos que quieren dirigirnos. También es la ocasión para que los candidatos dejen a un lado las caretas del marketing político y debatan en serio sobre temas que ocupan y preocupan a los mexicanos, como por ejemplo:

Uno.- Estabilidad económica. Los recientes acontecimientos en Europa hacen temer una nueva recesión mundial. Hoy México cuenta con una estabilidad económica construida en la última década con mucho esfuerzo, la cual ha permitido resistir los embates de la crisis financiera internacional. ¿Quién nos da la certeza de que esta actitud responsable en el manejo de los fundamentales económicos, de la cual depende en última instancia el patrimonio e ingreso de las familias mexicanas, va a ser seguida por uno de los candidatos en caso de ganar?

Las medidas populistas comprometen la estabilidad y certidumbre ganadas a pulso en esta década. En tanto, medidas autoritaritas, disfrazadas de eficacia, vulneran la gobernabilidad democrática y terminan contaminando la agenda económica nacional.

México necesita renovar la actitud responsable en la conducción de nuestra economía.

La estabilidad va por el camino de un liderazgo diferente, con renovada actitud responsable y transformadora, diferente a los viejos esquemas.

Dos.- Combate a la delincuencia organizada. Los candidatos de oposición cuestionan la estrategia de seguridad del gobierno federal, pero al proponer sólo algunas variantes no hacen más que reconocer lo acertado de la misma. El tema no es el grado de variación en la estrategia —es inevitable que cada gobierno quiera imponer su sello propio— sino la actitud y compromiso de cada candidato frente al problema.

Son insuficientes los deslindes, manifiestos y expresiones amorosas. Lo que cuenta es la trayectoria y actitud personal, profesional del próximo titular del Ejecutivo y, en especial, la calidad ética y moral de sus colaboradores y compañeros de partido que den certeza de que contra los criminales no habrá tregua, tolerancia y menos complicidad. No hay más, en este rubro, que el historial personal y político de cada candidato.

Tres.- Atención a los jóvenes. El movimiento #YoSoy132 merece mucho más que las respuestas tipo viejo régimen: ignorarlos o cooptarlos.

Son sólo algunos temas, pero la posición que han asumido los candidatos define sin duda alguna su liderazgo. Josefina tiene lo que hay que tener para dirigir México, sin duda. Lo veremos el domingo.

@jglezmorfin