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Me pregunto cómo va a hacer López Obrador para cobrar los 20 mil dólares que le van a pagar por su conferencia...
FELIX CORTES CAMARILLO
agosto 12, 2016, 6:54 am

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Me permito advertir que lo que sigue, según Andrés Manuel López Obrador, es una especulación y una calumnia.

Etimológicamente, especular viene de la misma raíz latina que espejo; eso quiere decir que especular, más allá del narcisismo implícito, quiere decir observar en profundidad, con detenimiento; en versiones posteriores quiere decir observar desde arriba; de alguna manera, juzgar. Calumniar es simplemente decir mentiras con el propósito de causar perjuicio. Como yo ni me observo al espejo al rasurar los pocos pelos de mi cara, ni tengo por qué mentir para hacerle daño a López Obrador, resulta que conceptualmente no coincidimos.

Ahora bien, ¿alguien con tres gramos de cerebro puede creer que El Peje gana 50 mil pesos al mes, no tiene bienes inmuebles a su nombre ni vehículo automotor que le transporte? ¿Cómo ha hecho entonces para disputar la Presidencia de la República en una campaña en la que presume haber visitado, personalmente, todos los municipios del país —son casi tres mil— sin sacar un peso de su bolsa?

En una grabación de video el señor López Obrador dice que todos sus bienes inmuebles, incluyendo la casa que sus padres le heredaron en Tabasco, fueron repartidos entre sus hijos; que su actual esposa es dueña de cinco automóviles y que él no tiene ni tarjeta de crédito ni cuenta bancaria.

Me pregunto cómo va a hacer López Obrador para cobrar los 20 mil dólares que le van a pagar —así se lo dijo a Ciro Gómez Leyva en la radio— por la conferencia que va a dar hoy viernes en Acapulco. Hasta donde yo entiendo, en este país cualquier operación superior a los diez mil pesos en efectivo o documentos tiene que ser reportada al Servicio de Administración Tributaria. Sin cuenta bancaria dónde depositar, solamente se la podría, digo, donar al Teletón. También nos podría ilustrar cómo administra las regalías de sus libros y otras conferencias que —dice— son el núcleo de sus ingresos. ¿O estamos frente a un degradante ejemplo de un mantenido que no tiene dinero ni nada que dar?

Andrés Manuel ha mantenido como bandera “ideológica” el combate a la “mafia del poder” que basa su poderío en la mentira y la simulación, que son matrona de la corrupción y madrina de la impunidad. Ahora resulta que es un humilde ciudadano que percibe al mes —se supone que antes de impuestos— alrededor de trece salarios mínimos al día, según la CDMX y su tabla de salarios mínimos.

El hartazgo nacional con el gobierno de Peña Nieto y sus corifeos va a conducir invariablemente a un incremento a los votos de la oposición; aunque sea encabezada por el señor Anaya o la señora Zavala de Calderón.

Vamos, aunque la encabece López Obrador.

Pero que no nos venga a contar las muelas de la honestidad simulada, de la transparencia inexistente, de la pureza cristalina inexistente de los políticos mexicanos.