La Carpeta:
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El voto duro está definido y éste al parecer mantiene en un empate técnico a López Obrador y a Peña Nieto; el voto razonado, el cual por lo general se convierte en voto útil a favor de López Obrador, hasta ahora no lograría superar ese empate.
efren vazquez esquivel
junio 12, 2012, 6:42 am

En el debate anterior Andrés Manuel López Obrador hizo más ataques que propuestas, y aunque certeros, por ello fue duramente criticado por los formadores de opinión de Televisa y TV Azteca. Ahora Josefina Vázquez Mota fue la que hizo más ataques. López Obrador y Peña Nieto, sus principales contrincantes, sólo se defendieron. Se ocuparon más de plantear sus propuestas de gobierno. Y, paradójicamente, los ataques que hizo Josefina, si han sido aplaudidos por los voceros de los canales de la televisión.

La estrategia es obvia: hacer lo posible para que Peña Nieto mantenga la delantera; pero si López Obrador lo alcanzara, si no es que ya lo dejó atrás, entonces, tendría que ponérsele zancos a Josefina, para colocarla por delante de López Obrador. En esto no hay ningún problema, pues, como es sabido, los aullidos de los lobos de una misma manada no desafinan, no rompen la armonía del neoliberalismo que tiene bajo su poder los mass media.

El neoliberalismo privatiza las ganancias y hace públicas las pérdidas, como en el caso de FOBAPROA. La pobreza no le importa, no le espanta, ya que los pobres son pobres por flojos; tampoco le importa la quiebra de grandes y medianas empresas, pues quién les manda no saber competir. Pretende reducir al mínimo la intervención del Estado, tanto en materia económica como en materia social; a no ser que la intervención del Estado sea para salvar de la quiebra a los privilegiados del gobierno en turno.

La situación es crítica, pues los mass media, al servicio del neoliberalismo, ya no se conforman con las enormes ganancias que obtienen por mal formar, mal informar y por idiotizar a los gobernados. Como poderes fácticos, ahora quieren imponer el próximo presidente de México, para seguir gozando de sus privilegios, para seguir incrementando su riqueza a costa del empobrecimiento de millones de mexicanos; y es posible que lo logren, ya que la principal carencia de los mexicanos (hombres y mujeres) es la falta de formación ciudadana.

Es cierto que las redes sociales, que ahora compiten con la televisión abierta y en las que se generó el movimiento #Yo soy 132, han servido de apoyo a la candidatura de López Obrador, quien enarbola una política económica contraria al neoliberalismo;  pero en México, sólo el 30 por ciento tiene acceso a Internet.

También es cierto que los que tienen acceso a Internet influyen sobre los que carecen de este medio, sólo que las elecciones ya están en puerta; y esto es algo que favorece a los abanderados del neoliberalismo.

El voto duro está definido y éste al parecer mantiene en un empate técnico a López Obrador y a Peña Nieto; el voto razonado, el cual por lo general se convierte en voto útil a favor de López Obrador, hasta ahora no lograría superar ese empate. Al parecer, el resultado de la elección no será el diálogo racional entre los distintos candidatos y la ciudadanía, sino resultado de miedo, el temor y la manipulación; cualquier evento con significación política orientará, hacia uno otro lado, la intención del voto.

Falta el voto de los indecisos de millones de mexicanos. Muchos de estos votos, la elección anterior fueron para López Obrador; pero ahora, como consecuencia de la campaña de linchamiento moral contra éste, lanzada desde Televisa y TV Azteca, se mantiene dudoso. Esta campaña, con mucho éxito, quiere hacer creer que López Obrador es un loco, un descerebrado, un peligro para México, una amenaza para la paz social.