La Carpeta:
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Nadie ha podido aportar documentos contundentes para defender la verdad histórica.
FELIX CORTES CAMARILLO
septiembre 28, 2018, 11:50 am

A cuatro años de distancia de la desaparición de los normalistas de Guerrero, los protagonistas del afamado caso Ayotzinapa, todavía no ha salido autoridad alguna para dejar en claro qué fue lo que pasó con los muchachos que no aparecen ni vivos ni muertos. El presidente Peña, en su serie de spots de televisión que acompañó a su último informe, hizo una referencia vaga en sustento de la tesis de la verdad histórica, que el entonces procurador Murillo Karam expuso diciendo en pocas palabras, que ya no se hagan bolas, que los jóvenes fueron ejecutados y luego, sus cuerpos incinerados. Y eso es todo.

Nadie ha podido aportar documentos contundentes para defender la idea; lo que sí abundan, y esta semana se registró una manifestación medianamente nutrida en la Ciudad de México, son los vivos que han hecho de este asunto una bandera política bajo el slogan de que vivos se los llevaron y vivos los queremos. De algún lado salen los recursos para organizar estas manifestaciones que han tenido cabida también fuera de nuestro país. Un sospechoso entusiasmo que está usando el indudable dolor de los padres de familia con motivaciones de politiquería.

Desde luego, si la autoridad hubiese tomado el caso con la seriedad y responsabilidad que merecía desde el primer momento, llamando a cuentas al gobernador de entonces en Guerrero, no hubiera cundido este fuego que ha resultado devastador para la administración, que ya cuenta los días y las semanas para retirarse, según el presidente Peña a su tierra natal, a la que tanto debe.

Mientras tanto, de la misma manera en que dos de octubre no se olvida, vivos se los llevaron y vivos vamos a seguir escuchando que los quieren de vuelta.

PILÓN.- Además del escandaloso incidente de violencia en el partido de futbol Rayados-Tigres, la intentona de subir las tarifas del transporte público, que de por sí son altas, le han metido más leña al fuego en que se está dorando el gobernador del estado de Nuevo León de obvio manejo torpe en la cosa pública. El Consejo de Transporte y Vialidad nada más se hace pato dándole largas a la ejecutoria después de las protestas generalizadas en contra de los aumentos por un transporte ineficiente, inseguro, sin climatización y otras virtudes. Se pretende librar el tercer informe de gobierno de El Bronco para pretender que se tranquilicen las aguas. El gobernador ahora quiere multar a las directivas de los clubes involucrados en la gresca por la violencia que la policía estatal y municipal no fue capaz ni estuvo dispuesta a contener.

Si a esto se agregan las protestas en los dos principales penales del estado, el de Topo Chico y el de Apodaca, que solamente documentan que quien manda en los centros de reclusión son los delincuentes y no las autoridades, cosa que se conoce desde hace lustros y que ha costado muertos y heridos cíclicamente. En el colmo de esos abusos, los mafiosos cobran “piso” al resto de los reclusos. La ingobernabilidad campea en Nuevo León por todos lados.