La Carpeta:
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Salvo este pelafustán, podría salvarse Carlota Vargas, los demás son como afeitar un cadáver, se amella la navaja y se desprestigia el barbero.
Chava Portillo
febrero 1, 2018, 3:56 am

Fotografía propiedad de El Horizonte

No muchas ocasiones estoy de acuerdo con los políticos porque unas ocasiones mienten y otras no dicen la verdad, pero hace unos días cuando el bronco Heliodoro, gobernador con licencia, y Manuel González, interino, ratificaron que los delegados federales sirven lo que la lavativa al muerto, no tuve de otra que irme a la cargada.

Ya no quise ponerme bravo recalcando que a los beatos se beatifican y a las ratas se ratifican pero muy contadas ocasiones las dependencias federales analizan con cuidado los perfiles de los personajes que mandan a los estados de la República y más bien se me antoja como un pago de favores por parte del secretario o su muy cercana ralea para salir del paso y quedar bien con los que se les debe algún favor especial.

Le puedo apostar mocho que si realizamos una compulsa en el centro de la ciudad se encontrará con la desagradable sorpresa que ni siquiera conocen el nombre del cualquier delegado federal incluyendo a Enrique Martínez y Martínez que pasó por SEDESOL que no tan solo recuerdan su nombre sino que también mencionan a su sacrosanta madrecita por las vicisitudes que padecemos cada vez que llega el día en que tenemos que recoger la mísera ayuda federal.  Salvo este pelafustán, podría salvarse Carlota Vargas, los demás son como afeitar un cadáver, se amella la navaja y se desprestigia el barbero.

Bien podrían retirarlos y nadie los extrañaría por su pésimo desempeño y paupérrimos resultados, eso sí, ganando dietas insultantes de becas que son grosería como lo que gana el superintendente de la División Golfo Norte de la mal llamada CFE y sus rémoras del sindicato que encabeza el deshonesto Carlos Romero Deschamps con sus Ferrari, departamentos multimillonarios y yates de súper lujo atracados en las exclusivas marinas de Miami.

Son de esas cosas que no tienen justificación pero sí explicación como las boberías y sandeces que manejan los diarios impresos como El Norte que insisten en crucificar a los funcionarios que además de desempeñar su función andan como cazadores furtivos detrás de una firma como si fuera venado cola blanca digno de disecar.

Son tan escuálidos los argumentos y tan nutridas las intenciones de joder a Jaime y sus amigos que no quieren entender que es probable que sea inmoral, pero no es ilegal porque primero:  la solución está en que les rebajen el día o segundo justificarse en que una terminal de un móvil puede ser utilizada por varios personajes y por más que reiteradamente busquen un culpable no lo encontraran convirtiéndose en pecado venial.

Lo que sí sería más elogiable es que el inútil Instituto Nacional Electoral que maneja el amigo de Peña Nieto pusiera lupa para que las firmas fueran auténticas, que los candidatos como el Peje dejen de hacer sus marranadas con promocionales pagados y que los atenúan con frases tramposas como “ya saben con quién” para no mencionar el apodo de la eterna lagartija.

Pongamos los pies en la tierra y que la víscera no nos nuble el pensamiento, los delegados federales deben de desaparecer por inútiles y la importancia de las firmas no significan que están haciendo ganador a un pre pre candidato.

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