La Carpeta:
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Así, Meade está frito. Pero tiene tres meses para corregir sus diez errores. Poco tiempo y cero autocrítica.
Eloy Garza
abril 6, 2018, 8:24 am

José Antonio Meade no está dando el ancho como candidato presidencial. Las razones de este fracaso anunciado están en la propia personalidad de Meade y en la asociación que los electores hacen de él con las malas cuentas que arroja el gobierno federal. ¿Cuáles son las diez errores de la pésima campaña de Meade? Procedamos a enumerarlas.

1.- La campaña de Meade se ha enfocado en criticar el populismo de López Obrador. Gran error: la gente odia menos el populismo que la corrupción. Puestos a elegir (y en las elecciones se elige una idea sobre otra, además de un candidato sobre otro), los electores repudian más el desvío de recursos públicos que la demagogia del candidato de Morena.

2.- Meade se la ha pasado justificando públicamente su mala ubicación en las tendencias de voto. Argumentaba que no lo conocían porque apenas se había destapado, porque López Obrador lleva años en campaña, porque la gente tenía primero que conocerlo antes que quererlo, etcétera. Son justificaciones que a los electores no les importan nada.

3.- Meade no se ha deslindado del Presidente Peña Nieto. Este posicionamiento no es asunto menor: ocho de cada diez mexicanos repudian la gestión de Peña. El candidato que defienda la actual administración cargará en automático los negativos de Los Pinos.

4.- Meade es un mal comunicador. Ricardo Anaya articula mejor su discurso. Se dice que López Obrador también trasmite mal sus ideas. Mentira: dice lo que la gente espera con economía de lenguaje y conecta con las emociones generales. Si no se quiere reconocer esta situación no se podrá avanzar en la aceptación electoral de Meade.

5.- Meade formula mal su agenda electoral. Defender el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México (NAICM) lo legitima ante los inversionistas que participan en esta obra magna, no ante la mayoría de la población. La gente está más enojada por los aumentos de la gasolina que por una posible cancelación del proyecto del nuevo aeropuerto.

6.- Meade no es simple en sus ideas. Es acartonado. Sus mítines están excesivamente producidos y el público es decorativo. Es rebuscado al plantear propuestas y no se va por la línea recta. ¿Alguien sabe realmente qué significa esa jalada de 7 de 7? ¿Y por qué no 8 de 8? ¿O 9 de 9?

7.- Meade ni siquiera se ha ganado al voto duro del PRI. Tomarse la foto con los momios de la CTM no significa que logre la simpatía de la base priista. Nombrar al porro Javier Lozano como su vocero oficial tampoco fue una buena idea para acercarse a las filas del tricolor.

8.- Meade no logró convencer a la opinión pública que es un candidato sin partido. Además, tampoco ha entendido que a la gente le da igual un aspirante presidencial partidista o independiente o ciudadano o si declina por él Margarita Zavala. No será bajo ninguno de estos escenarios como podría ser competitivo.

9.- Meade no tiene propuestas convincentes para los jóvenes. Más de 13 millones de mexicanos votarán por primera vez en esta elección y el candidato de Todos por México no tiene aún nada qué proponerles.

10.- Meade es garantía de continuismo. Es decir, más de lo mismo. Así lo marcan las encuestas. Y la mayoría de los electores quieren un cambio. En el voto va implícito un castigo a los candidatos que no les garanticen un cambio.

Así, Meade está frito.  Pero tiene tres meses para corregir sus diez errores. Poco tiempo y cero autocrítica.