La Carpeta:
1 de 10
 
Hace cosa de medio año nos referimos en este espacio a La quimera del euro, parafraseando (licenciosamente, sin duda) la célebre película de Charles Chaplin La quimera del oro, a propósito de la ya larga crisis de esta moneda: el euro, creada quiméricamente hace 20 años.
Staff
junio 14, 2012, 7:52 am

Luis Maldonado Venegas

Secretario de Educación Pública del estado de Puebla
El Universal

Hace cosa de medio año nos referimos en este espacio a La quimera del euro, parafraseando (licenciosamente, sin duda) la célebre película de Charles Chaplin La quimera del oro, a propósito de la ya larga crisis de esta moneda: el euro, creada quiméricamente hace 20 años.

Porque una quimera es ensueño, fantasía, ilusión. Y eso parecía la creación del euro, que implicó también una política monetaria única, la coordinación de políticas económicas y la adopción de protocolos comunes en materia de política exterior, seguridad y cooperación judicial y policial para toda Europa. Hoy la difícil situación económica de Grecia parece minar los cimientos de un sueño más viejo que el euro: la consolidación política y cultural de un espacio histórico común que se llamaría algún día Estados Unidos de Europa.

En La rebelión de las masas, reflexionaba José Ortega y Gasset: “No niego que los Estados Unidos de Europa son una de las fantasías más módicas que existe… Por otra parte, es sumamente improbable que una sociedad tan madura como la que ya forman los pueblos europeos no ande cerca de crearse su artefacto estatal, mediante el cual formalice el ejercicio del poder público europeo ya existente… la unidad de Europa como sociedad no es un ‘ideal’, sino un hecho de muy vieja cotidianidad… La probabilidad de un Estado general europeo se impone necesariamente”. Pero no ha sido así. Para muchos especialistas, el apresurado proceso de globalización provocó desarrollo desigual, lejos de producir una convergencia de las economías nacionales y reforzó las diferencias existentes en la economía mundial. Además están la diversidad religiosa y cultural.

Por otra parte, se considera que Grecia y Roma funden y fundan la cultura occidental.

Pero debemos recordar el libro de la escritora damasquina Ikram Antaki: La Tercera Cultura; nuestras raíces islamoárabes, para tener presente el abigarrado mosaico europeo que hoy se refleja en el arte, la literatura, la filosofía, la fe, y hasta en la cocina.

¿Grecia es la clave? ¿Serán suficientes una moneda única, políticas económicas homogéneas, liberación del comercio, libre flujo del capital, inversión extranjera directa y disminución de la intervención estatal para llegar algún día a los Estados Unidos de Europa? ¿Es viable el objetivo económico comunitario ante este polifacético mosaico?

luismaldonadovenegas@hotmail.com