La Carpeta:
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El Bronco ya dijo que él nunca prometió meter en la cárcel a Rodrigo, los jueces federales siguen favoreciendo a Medina, los priistas lo quieren expulsado, no encarcelado, en fin, todo se alinea y se conjuga para exonerar a Medina de sus graves delitos en contra de los ciudadanos de Nuevo León.
Jose Jaime Ruiz
agosto 23, 2016, 7:12 am
jjr-tubos

Los medios de comunicación ya condenaron y enterraron al exgobernador Rodrigo Medina de la Cruz, ninguno lo defiende, lo más que alcanzan a hacer algunos es regocijarse de los traspiés jurídicos de la Fiscalía Anticorrupción, como el de ayer donde de nuevo los abogados defensores de Rodrigo ganan la partida, obtienen la suspensión de amparo y blindan a Medina contra cualquier próxima medida cautelar.

Que deposite 50 mil pesos, se presente cuando sea necesario y no salga del país son medidas cautelares mínimas, ridículas frente a su enriquecimiento explicable y el saqueo que vivió Nuevo León durante su sexenio. Por eso extraña que Luis Marroquín, uno de los artífices de la corrupción en la obra pública, no haya sido citado y sólo es entendible porque su jefe, Jorge Mendoza, sigue tejiendo relaciones para estar fuera de investigación.

El entierro mediático poco le importa a Rodrigo frente a la ganancia económica que le dejó su sexenio como gobernador. Tampoco le interesan las reuniones de Benjamín Clariond, Abel Guerra y Felipe Enríquez en el Quinta Real para armar su expulsión del PRI. Para Benjas, Abel y Felipe la expulsión de Rodrigo es una condición para reposicionarse en el 2018, pero a pesar de los desmanes de Rodrigo, al menos para Enríquez, la cárcel no es opción. La cárcel de Rodrigo significaría la derrota definitiva del PRI en Nuevo León en el 2018. En efecto: expulsión sí, cárcel no. Y así, el entierro político ni le viene ni le va a Medina (aprendió eso de José Natividad González Parás).

El entierro histórico tampoco le interesa a Medina. Los nuevos políticos no tienen sentido de “historia”, de legado, al contrario, su testamento es la contingencia. En este pueblo sí hay ladrones, como Rodrigo, y no visionarios como Santiago Vidaurri, Bernardo Reyes, Raúl Rangel Frías y hasta Alfonso Martínez Domínguez (Fuerza Civil fue una aportación de Lorenzo Zambrano, no de Medina). A Nuevo León le crecieron sus enanos.

Jaime Rodríguez Calderón ya dijo que él nunca prometió meter en la cárcel a Rodrigo, los jueces federales siguen favoreciendo a Medina, los priistas lo quieren expulsado, no encarcelado, en fin, todo se alinea y se conjuga para exonerar a Medina de sus graves delitos en contra de los ciudadanos de Nuevo León. Como en el cuento “La tercera resignación” de Gabriel García Márquez, Rodrigo Medina de la Cruz ya está en un ataúd, pero más vivo que nunca.