La Carpeta:
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Sus llaves y contrallaves son importantes, sus máscaras no tanto. Andrés Manuel López Obrador tiene los días necesarios para dar un manotazo de autoridad antes que las dos caídas de tres con límite de timing se conviertan en conflicto.
Jose Jaime Ruiz
septiembre 27, 2018, 5:52 pm

Leo en Excélsior: “El 21 de septiembre de 1933 se implantó la lucha libre en México por parte de Don Salvador Lutteroth. En la actualidad es uno de los deportes más atractivos para el público e, incluso, es Patrimonio Cultural de la Ciudad de México”.

No debiera ser patrimonio del Senado, aunque el Senado resida en una calle emblemática del poder: Paseo de la Reforma. A un costado de una calle emblemática de la ciudadanía: Insurgentes. Los símbolos, a veces, no se respetan.

¿Fue Carlos Monsiváis el que expresó lo siguiente? Tal parece que sí, lo insaculé de Internet: “Creo yo que a lo que dice de las volteretas y esta suprema composición, hay que añadir lo que me parece determinante: las máscaras, que es un género expresivo y  fantástico del más alto orden, tanto que no me extrañaría ver de pronto una exposición de máscaras en el Palacio de Bellas Artes o en el Museo Nacional de las Artes.

“Las llaves y las contrallaves son importantes, pero de lo que estoy seguro es que librados nada más al rostro humano, la variedad de la lucha libre sería mucho menos expresiva”.

¿Se están exponiendo las máscaras entre Ricardo Monreal, líder de Morena en la Cámara Alta y Martí Batres, presidente del Senado?

Tal parece que sí.

Sus diferencias, no sólo por el escollo llamado Manuel Velasco, pueden ser más profundas que una marometa en el pancracio senatorial. No hay simpatía, cada uno tiene genes e historia política diferente. Saltarín, Ricardo ha pasado sin rubor por el PRI, PRD, Morena, PT. La izquierda tupper de Martí lo impulsa desde el CEU y el PSUM hasta Morena.

Jacobinos, ni Ricardo ni Martí se han puesto de acuerdo. Sus llaves y contrallaves son importantes, sus máscaras no tanto. Andrés Manuel López Obrador tiene los días necesarios para dar un manotazo de autoridad antes que las dos caídas de tres con límite de timing se conviertan en conflicto.

En la Cuarta Transformación la lucha libre puede ser espectáculo, no política de fondo.