La Carpeta:
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Lo cierto es que ese muchacho nunca dejará de ser su hijo y mal que bien aprendió lo que es el trabajo, la inversión y el profesionalismo necesario para llevar el pan a su casa; aprendió a sacrificar las cosas inmediatas para recibir más satisfacciones en el futuro.
Eloy Garza
mayo 17, 2018, 6:57 pm

Muchos hemos comenzado a trabajar desde niños. En nuestra adolescencia debimos privarnos de fiestas y vacaciones. Nuestros padres tuvieron innumerables defectos, confesables e inconfesables, pero nos enseñaron a cumplir horarios y rutinas. Sabemos lo que es el ahorro, el trabajo y la disciplina en los hábitos y en las costumbres personales.

La serie de Luis Miguel está mal enfocada. ¿Su papá lo puso a cantar desde muy niño? ¿Y cuál es el problema que el muchacho aprendiera la disciplina y la constancia en su forma de ganarse la vida? ¿Que fue estricto con él? ¿Que no dejó que el muchacho a sus 17 años se fuera con la novia a Nueva York? Qué bueno. Así se hizo responsable de cumplir rigurosamente con las fechas de sus presentaciones.

¿Que don Luis Rey tuvo defectos? ¿Que era mujeriego? ¿Que era drogadicto? ¿Qué le gustaba las orgías? Muy su problema. ¿Qué quiso vivir del sudor de su hijo? No lo sé. Pero no nos fiemos de todo lo que nos cuenta la tele. Casi siempre la pantalla miente. La supuesta verdad de Luis Miguel es su versión de los hechos. El padre no puede dar la suya porque está muerto desde hace muchos años. Y los muertos no pueden defenderse. Finalmente, para las injusticias familiares (si fuera el caso) existe el perdón: no cura el alma pero alivia y deja vivir a quien lo otorga.

Lo cierto es que ese muchacho nunca dejará de ser su hijo y mal que bien aprendió lo que es el trabajo, la inversión y el profesionalismo necesario para llevar el pan a su casa; aprendió a sacrificar las cosas inmediatas para recibir más satisfacciones en el futuro.

Hegel dijo que “la verdad es el todo”. Y el todo es siempre mayor que la suma de sus partes. La versión de Luis Miguel, que no es hegeliano, es apenas una parte de una red vivencial mayor. Así, sería preferible que se contaran diferentes versiones de la misma historia. O que no contara nada y mejor pasara Netflix un concierto de Luis Miguel. Tiene grabados muchos y con muy buena producción. La manera como cada quien se gana la vida es asunto personal. Seguramente Luis Miguel (que nunca ha leído a Hegel) ganará mucho dinero con su serie. Me vale. No comete ninguna ilegalidad, si acaso, mancha la memoria de su padre. Sus razones tendrá. Prefiero mejor ver cómo ganarme la vida yo.

Al margen de esto, creo que algo se perdió en el paso de las nuevas generaciones, que tampoco les gusta Hegel. Lo que somos se lo debemos en cierta forma a las privaciones de nuestros padres y nuestros abuelos. Respetemos o perdonemos (si es el caso) a nuestros ancestros. Aprendamos una profesión y desempeñémosla bien. Ya de adultos hagamos lo que más nos plazca. Es lo mínimo para vivir la buena vida.