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“Made in Mexico” o lo mundano como forma de vida. El arribismo, lo naco que quiere tomar el verdadero cielo de la clase alta por asalto... y se queda en el intento.
Jose Jaime Ruiz
octubre 1, 2018, 5:26 am

“Made in Mexico es un reality show producido por Netflix que se estrenó el 28 de septiembre del 2018 y sigue las vidas de nueve personalidades de la alta sociedad de la Ciudad de México y sus opulentos gustos, salidas, viajes y fiestas, realizado completamente en tierra azteca.

“Allí se conocerá el lujo y el glamour de los participantes y sus familias bien posicionadas, así como las ambiciones de las extranjeras que compiten por un lugar en este exclusivo círculo social. El programa describe un mundo en donde el apellido y el legado lo son todo.

“Es el primer reality show del país creado por Netflix que sigue a las socialites de la Ciudad de México para mostrar su opulento estilo de vida y a las familias mejor posicionadas.

“La trama del reality busca que el espectador se adentre en la vida de nueve jóvenes bien conocidos de la alta sociedad de México a traves de la moda, fiestas, círculos familiares en los que su apellido habla por sí mismo” (Cfr. Wikipedia).

El problema no es la impostación: ninguno de los protagonistas pertenece  realmente a la clase alta, sus protagonistas son prestadores de servicios, no hijos de potentados. Y la impostación es doble: nada de lo que sucede ahí es real porque hay un guión celebrable en la medida de que los lujos y el supuesto glamour devienen en emocionalidad de soap opera teniendo como escenario y decorado a Polanco.

Lo de menos es el spanglish de la serie. Su lenguaje chicano sólo demuestra sus pretensiones de nacos. Esto en el sentido que le da Gabriel Zaid en el número de enero de la revista Letras Libres: “Naco es clasista, no racista; un despectivo de los que se sienten más. Tildar de naco es descalificar como grosero, mal educado, de mal gusto. Es negarle ‘categoría’, considerarlo ‘colado’ a una clase superior a la suya, excluirlo de la buena sociedad. No puede haber nacos donde no hay movilidad social”.

Más que realidad, show

Pepe Díaz, a quien se le acusó hace años de evasión fiscal, pretende vender sus antros y hacer el mejor gimnasio de México al lado de Julio César Chávez, ¿en verdad? ¿Ya está funcionando?

Kitzia Mitre (casada con Pedro Checa Canavati) funciona como elemento despresurizador, aunque su confrontación con su suegra tenga elementos de tensión, telenovela pura, que se resolverán cuasi lacrimosamente en una cena de navidad.

Roby Checa se lleva la serie, su borrachera y sentimentalismo, la “orfandad” de su hijo, que también se resuelve en la cena de marras, sus enamoramientos, su capacidad de abrazar lo convierten en un personaje entrañable.

Carlos Girón Longoria, modelo y actor, no llega a crecer, es un personaje secundario. Lo mismo que Liz Woodburn, blogger, comprometida con Carlos Olsen. La más prescindible es la otra blogger, Chantal Trujillo, quien no gravita.

Hanna Jaff, turista siempre, nunca viajera, y a pesar de su educación superior, es de una cultura inferior. Manipuladora, quién sabe si aguante para una segunda temporada. Su vileza es muy inocente.

Shanik Aspe y Columba Díaz son los extremos. La primera, conductora, nunca ha realizado su verdadero sueño, ser cantante. La segunda, modelo, desde temprano cumplió una de sus metas.

Cito, de nuevo, a Zaid: “Ramón Gómez de la Serna dijo que cursi es lo sublime fallido. Así puede decirse que naco es lo venido a más fallido y puesto en su lugar; lo despreciable como advenedizo que ‘enseña el cobre’ porque sigue siendo lo que era, aunque llegó a una posición mejor”.

“Made in Mexico” o lo mundano como forma de vida. El arribismo, lo naco que quiere tomar el verdadero cielo de la clase alta por asalto... y se queda en el intento.