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Al pasar de los días las propuestas de algunos de los contendientes se han manifestado, las posiciones se han endurecido y el debate ha subido de tono, como es natural en cualquier justa democrática, donde la principal divisa que debe de ocuparnos es la tolerancia.
Staff
junio 3, 2012, 12:06 pm

Cristina Díaz Salazar

Secretaria general del PRI y diputada federal
EL UNIVERSAL

En menos de un mes celebraremos los comicios que mucho han ocupado la agenda de la vida nacional de los últimos meses. Al pasar de los días las propuestas de algunos de los contendientes se han manifestado, las posiciones se han endurecido y el debate ha subido de tono, como es natural en cualquier justa democrática, donde la principal divisa que debe de ocuparnos es la tolerancia.

El clímax electoral aún no llega, y como sociedad moderna que aspiramos ser debemos de buscar la civilidad y la urbanidad para manifestar nuestras diferencias. Como país hemos vivido experiencias que nos deben dejar una importante lección, nuestro país vive en un encono, en una violencia que ataca a todos los rincones de México, no necesitamos más de ella, necesitamos transitar a un nuevo pacto social, de civilidad, que nos permita manifestarnos pero nunca confrontarnos, que nos permita discrepar, pero jamás violentar, ésa es la gran lección que tenemos que enfrentar todos como país, llamado al que no ha dejado de insistir el partido en el cual milito.

Considero que las manifestaciones en favor o en contra de un candidato, por ejemplo, el nuestro, son legítimas, se deben de atender, escuchar, pues el baluarte para mejorar se llama crítica, y con ese sentido de la responsabilidad de quien las vierte y quien las atiende entendemos que en algunas estaremos suscritas a ellas, en otras francamente no. Los ciudadanos no quieren más repudio, imprudencias y diferencias, hoy la sociedad espera más de la política. La democracia y libertad no pueden ni deben ser escondrijos para amparar la beligerancia, ni como estrategia de amedrentamiento, de los actos de pocos en el sentimiento de algunos, pues quien se suscriba a ello también los obliga a ser parte de la consecuencia, si algunos quieren dividir a México, allá ellos, somos más los que en el marco de la libertad nunca estaremos suscritos a lastimar a nuestro país.

Siempre he insistido en que la única herramienta para dirimir la confrontación es el diálogo, y su distintivo debe de ser el respeto y la urbanidad. No podemos llegar a terminar una elección en la cual no podamos buscar el camino de la unidad y de la cohesión como sociedad y Estado, ni podemos llegar a unos comicios en los cuales no existan pesos y contrapesos, donde se ponga en vilo el ejercicio democrático y la voluntad de los ciudadanos. Como sociedad hemos creado instrumentos, herramientas e instituciones que deben de propiciar la equidad y la pluralidad, son la garantía que nos hemos formado para que las elecciones transcurran en el ámbito de la legalidad y el Estado de derecho. En la política existen adversarios, mas no enemigos, es necesario hoy poner las diferencias y los enconos de lado, es fundamental entender las divergencias única y solamente en el ánimo natural de una competencia.

Si hoy tuviéramos que consentir un acuerdo entre fuerzas políticas, entre la sociedad y los poderes, debería ser un pacto que nos acompañe con el precepto de la tolerancia y la libertad, no importa quién lo dicte, lo importante es que todos lo suscriban en el más vasto sentido federalista, social, equitativo, respetuoso y ecuánime. Para ser demócratas necesitamos más democracia y más diversidad, yo, como ciudadana, invito a todos a incentivar ese sentir. Mi candidato, Enrique Peña Nieto, ha suscrito un decálogo que me parece fundamental y necesario porque nadie puede estar en contra de que el ejercicio de las libertades sea la medida de gobierno para evaluar el buen actuar de sus gobernantes.

Las elecciones se terminan el 2 de julio, el futuro de México comienza desde hoy.

@cristina_diaz_s