La Carpeta:
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Ahí reside el gran modelo de Andrés Manuel, el del desarrollo económico con estabilidad bajo el tutelaje de Antonio Ortiz Mena. Si hay un modelo de desarrollo económico con democracia y justicia social para la Cuarta Transformación es ese, no el de Echeverría ni el de López Portillo.
Jose Jaime Ruiz
diciembre 1, 2018, 3:36 pm

Como lo dijo en La Jornada, el presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, Andrés Manuel López Obrador, no sólo gobernará para los mercados, gobernará para los ciudadanos. Que le concede a los mercados, reiteró la confianza en las inversiones y ganancias, buenas ganancias. A organismos nacionales y extranjeros, la certidumbre en la autonomía del Banco de México. Y la convivencia de gran simbolismo de relación bilateral, a través de la cortesía al gobierno de Donald Trump, en los asientos contiguos de Beatriz Gutiérrez Müller e Ivanka.

El mensaje financiero tal vez no es el que esperaban los mercados, escueto, sin embargo, da la real dimensión del cambio de régimen. Y el presidente ya esquematiza la Cuarta Transformación que nada tiene que ver con los sexenios de Luis Echeverría y López Portillo, menos con el ciclo neoliberal que termina hoy, ese ciclo de “inmunda” corrupción, esa etapa donde el neoliberalismo equivalía a la corrupción.

Lo dibujó bien Carlos Loret de Mola en su crónica: Enrique Peña Nieto llegó en silencio y en silencio se fue. No obstante, tuvo que soportar la andanada de críticas del presidente Andrés Manuel al modelo económico que se mantuvo desde Miguel de la Madrid hasta su mandato. Y agradeció gestualmente las palabras del presidente al comentar su postura democrática en las elecciones pasadas.

Poco dijo el presidente que no haya dicho ya, incluso se puso gracioso al demostrar actitud ante el gran reto que enfrenta: “me canso ganso”. También legitimó desde su investidura a la oposición que reconoce, no al PRI ni al PRD, sino al PAN, la derecha. Ahora, la perentoria división de López Obrador, los conservadores encarnan en el neoliberalismo, esos herederos de Porfirio Díaz y los liberales en los gobiernos posrevolucionarios de finales de los 30’s hasta 1970. Ahí reside el gran modelo de Andrés Manuel, el del desarrollo económico con estabilidad bajo el tutelaje de Antonio Ortiz Mena. Si hay un modelo de desarrollo económico con democracia y justicia social para la Cuarta Transformación es ese, no el de Echeverría ni el de López Portillo.

En una frase el presidente fue revelador: el Estado de bienestar. Ese también es el cambio de régimen, si no abatir la desigualdad, al menos que no sea lacerante. Y su propuesta sexenal es esa para adultos mayores, mexicanos en estado de discapacidad, capacitación y empleo a jóvenes, cobertura de salud universal.

Dos temas importantes para muchos en términos ecológicos y ambientales: no al fracking ni al los transgénicos.

El buen talante del presidente pesó en el ambiente de San Lázaro, no sólo por el “me canso ganso”, también por la anécdota del ciclista que se le emparejó antes en la ruta al Congreso por Calzada de Tlalpan. Sincero, López Obrador dijo lo que le expresó el ciudadano: “Ora que venía para acá, se emparejó un joven en bicicleta y me dijo: ‘Tú no tienes derecho a fallarnos’. Y ese es el compromiso que tengo con el pueblo, no tengo derecho a fallar”. Frase simple, pero que caló profundamente, y asumió, el presidente de México.

Un último apunte ideológico, el presidente Andrés Manuel López Obrador no olvida de dónde viene, y se sabe heredero de las independencias latinoamericanas, por eso su postura de izquierda, por eso la mención a Simón Bolívar, José Martí y Benito Juárez. El presidente ya trazó la ideología de su sexenio. Que nadie se alarme.