La Carpeta:
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Poco nos debe importar que los candidatos a presidente se llamen mutuamente mentirosos, mentecatos, farsantes o rateros.
FELIX CORTES CAMARILLO
mayo 24, 2018, 1:15 pm

Sumergidos en el mar de vacuidades y en la hoguera de vanidades de las campañas políticas, incluyendo las presidenciales, se nos olvida detenernos un momento a ver, pensar y digerir en qué país vivimos.

Este es un país en el que cada día hay 14 ataques y asaltos a los ferrocarriles del país, todos los días, especialmente a los convoyes que llevan alimentos para poder saquearlos de manera organizada o en operación hormiga. En la población de Orizaba, Veracruz, el pasado fin de semana, 17 vagones y tres locomotoras descarrilaron en el área urbana de esa población dejando siete heridos y graves daños. Resulta que las mangueras que llevan aire de vagón a vagón para alimentar el sistema de frenado fueron cortados con viles seguetas o navajas, de manera que no había maquinista capaz de frenar la colisión. El gobernador Yunes, de Veracruz, dice que no hubo sabotaje.

En el poblado de el Mante, Tamaulipas, que tiene poco arriba de cien mil habitantes, se han registrado en los primeros cuatro meses de este año 31 asesinatos; tres veces más de los que hubo en todo el año pasado. Ese municipio le gana en esta macabra estadística a los estados de Guerrero, Baja California, Chihuahua y Sinaloa. Colima tiene 26.7 homicidios dolosos por cada cien mil habitantes. Y dicen que es lo peor en el país. Entre Reynosa y San Fernando ayer hubo bala por horas, con 15 lesionados; algunos eran trabajadores de una maquiladora que eran transportados en un camión escolar, de los amarillos.

En Jalisco, la ley del plomo impera de manera brutal. El exfiscal estatal, Luis Carlos Nájera, quien ahora es secretario del Trabajo, escapó de un atentado en su contra con una herida leve en su mano. El que no pudo escapar a la muerte fue Tadeo, un bebé de ocho meses que viajaba en un camión de transporte urbano en brazos de su madre; los maleantes, al enterarse de que algunos de sus cómplices en el atentado habían sido capturados, abordaron tres camiones con pasajeros dentro, les rociaron de gasolina y les prendieron fuego.

¿En qué preciso momento el carajo se llevó a este país sin que nos diéramos cuenta? México no era así. Apenas hace quince años comenzaron a aparecer cadáveres decapitados, una práctica exportada desde Guatemala por los soldados delincuentes llamados Kaibiles. México no era así; los bandidos eran los bandidos y la gente decente era gente decente y los bandidos se mataban entre ellos. Eran tan bien educados que nunca se metían con la familia de sus acérrimos rivales. Hoy el asesinato de familias enteras es cosa de todos los días.

¿En qué momento los gobernantes, ocupados en forjar sus personales fortunas, descuidaron, por ineficiencia o por complicidad, la seguridad de sus gobernados? ¿Cuándo fue la última vez que escuchamos el ingenuo llamado a una campaña de despistolización? Hoy las pistolas son juguetes de los alumnos de secundaria en los Estados Unidos. En México, lo que se rifa son las AK 45, las Kalashnikov y otras parecidas.

Poco nos debe importar que los candidatos a presidente se llamen mutuamente mentirosos, mentecatos, farsantes o rateros. Lo único que necesitamos es que alguien haga lo que tiene que hacer para que podamos dormir en paz al lado de nuestros hijos, con las ventanas abiertas ahora que ya viene el calor.

PILÓN.- Las boletas para las elecciones de julio uno ya se están terminando de imprimir, van a tener una baja más: la candidatura de El Bronco, Jaime Heliodoro, se anda cayendo. Resulta que las sospechas de que más de 500 trabajadores del gobierno estatal fueron instruidos para recoger firmas de apoyo al candidato independiente se confirman ciertas. Cierto, es también, dicen las autoridades electorales, que se falsificaron documentos en esta colecta. Lo más probable es que el INE haga lo que tiene que hacer, cumplir con la ley.