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México siempre ha sido un Estado penal y no un Estado social. Nunca se consideraron a las causas sociales como factor dentro de la lucha contra la inseguridad, contra la delincuencia.
Carlos Chavarria
noviembre 21, 2018, 5:33 am

Los peores momentos de cualquier presidente son dos, verse obligado a devaluar la moneda y manchar  sus manos de sangre. López Obrador intentará alejarse de ambas circunstancias como lo haríamos todos.

Bueno es que AMLO reconozca que debido al pésimo estado de la Policía Federal tendrá que mantenerse al Ejército en las calles, qué malo el no tener claro cómo acabar con la corrupción en el sistema que se encarga de perseguir el delito.

México siempre ha sido un Estado penal y no un Estado social. Nunca se consideraron a las causas sociales como factor dentro de la lucha contra la inseguridad, contra la delincuencia.

Se habla de prevención del delito, de reinserción social, centros de readaptación, etc., pero no existe  ninguna de las tres cosas, todo es discurso humanista y axiomático. Cuando se pide siempre una carta de no antecedentes penales para un nuevo empleo se empieza uno a imaginar el tamaño de la gran mentira del discurso oficial en relación con la política social.

Fue lamentable que Calderón tuviese que recurrir a la ayuda de los militares para paliar el problema de la  inseguridad y la violencia concomitante, ante la descomposición del aparato policíaco judicial encargado de perseguir y castigar el delito.

La creación de una guardia civil que se alimente de las habilidades de la policía militar confirma la vocación penal del Estado y de la sociedad misma, y cómo no habría de ser así, si desde siempre se ha enseñado que a los criminales nada más que a balazos se les puede combatir. La regeneración de las cualidades ciudadanas no existe como posibilidad

Podrán ser muy buenas las intenciones de AMLO al darles dinero a los estudiantes y ninis, pero mucho lamento que será una gota en un comal ardiente si no se le entra junto con todo el sistema educativo y lo medios masivos de comunicación, el cine, y todos las herramientas de aplicación subliminal, para que la sociedad entera cambie, so pena de encontrarnos ante nuestra némesis.