La Carpeta:
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Dejarlos en su gobierno y primer círculo sólo hará que el primero de diciembre, veamos al despertar de un dinosaurio que sigue aquí. Con ello, que la 4ª transformación prometida por Andrés Manuel, no es una transformación surgida de la izquierda, sino una nueva transmutación de lo más aberrante del PRI. Eso, nadie lo queremos.
Staff
julio 29, 2018, 11:44 am

POR SARA Y AGRIPINA

De nuevo o viejo cuño, muchas de estas “personalidades” son quienes lastimarán al movimiento encabezado por López Obrador y, por ende, a él mismo
De nuevo o viejo cuño, muchas de estas “personalidades” son quienes lastimarán al movimiento encabezado por López Obrador y, por ende, a él mismo
Foto propiedad de: Internet
“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. Augusto Monterroso
“El priismo no es una ideología, es una forma de vida; se trata de la cultura del país”. Frase atribuida a Alfonso Durazo
“Todo mundo merece una segunda oportunidad, pero ¿una tercera, cuarta, quinta…?”. Del catecismo del padre Juan

La integración fue su fuerza

Con el afán de alcanzar la presidencia, AMLO reunió en un proyecto electoral a personajes de todas las ideologías políticas del país.

Lo anterior puede verse como una medida integral y práctica para alcanzar un objetivo largamente anhelado. La verdad —quizá no se dio cuenta— es que quienes lo necesitaban para poder continuar eran muchos de los que hoy se llaman morenistas.

De nuevo o viejo cuño, muchas de estas “personalidades” son quienes lastimarán al movimiento encabezado por López Obrador y, por ende, a él mismo (Moctezuma, Bartlett, Durazo, De la Fuente, Josefa González, Muñoz Ledo, etc.).

Dinamitarse desde dentro

“Contar” con personajes como Ebrard, Bartlett, Muñoz Ledo (quienes siempre logran saltar del barco a punto de naufragar hacia nuevos horizontes) significa cobijar a quienes  siempre verán por su propia sobrevivencia, no por la del partido, o del proyecto que representen en ese momento.

Serán ellos quienes dinamitarán a Morena desde dentro, por su pasado imborrable —aunque AMLO procure olvidarlo— que tanto mal ha hecho a México y que les perseguirá en sus nuevas funciones y por lo cual, desafortunadamente, pegará en el próximo presidente electo.

Ebrard

De ellos tres, solamente Ebrard —por una cuestión de edad— tiene la intención y forma de mantener un proyecto personal sobre el de Morena. Es claro: buscará ser el próximo presidente de México. De hecho, en pocos días demostró —vía además un anuncio hecho por la cantante Belinda— lo fácil que le resultó que AMLO sustituyera a Vasconcelos por él.

Ebrard inició en el PRI y después realizó demasiados cambios de partido político. Pero, más allá de ello, no debe olvidarse el papel que desempeñó al frente de la policía de la Ciudad de México, al grado que tuvo que ser depuesto.

También tiene entre sus cartas de presentación el gran escándalo —aún sin aclarar o arreglar— de la línea doce del metro de la capital, cuando fungía como su jefe de gobierno. Si bien los capitalinos le recuerdan como uno de los mejores líderes de la ciudad, pero la mancha de la ineficiente la línea dorada, empañó todo el trabajo realizado.

Los memoriosos leales de Andrés Manuel, no olvidan que, hasta diciembre del 2011, Marcelo no dejó de incordiar a AMLO y procuró ser el candidato del PRD para el 2012, en lugar del tabasqueño. Cuestión que fue arreglada por una catafixia ofrecida a Ebrard, con la cual, él entendió que era mejor mantenerse al frente del DF y dejar vía libre al macuspano.

Porfirio Muñoz Ledo

Porfirio Muñoz Ledo, el decano de todos ellos, con 85 años, será de los pocos políticos mexicanos quien tendrá en su palmarés haber trabajado como secretario de trabajo con Luis Echeverría, con quien también fue presidente nacional del PRI; secretario de Educación con el Jolopo, alias José López Portillo. Con Miguel De la Madrid, fundó el PRD, luego fue candidato presidencial en el 2000 para pasar a declinar —y trabajar— con Fox. También representó a México en la ONU, de donde tuvo que salir por la puerta de atrás por una situación bochornosa para un representante nacional. No fue sino hasta el 2006 que pasó a ser de los primeros en apoyar a Andrés Manuel.

Es cierto que el presidente de la cámara de diputados es quien pone la banda presidencial al presidente entrante cuando jura el cargo. Si sucede —como se comenta— que Porfirio sea el presidente, él será quien ponga la banda presidencial a AMLO... En los 50 años de la matanza de Tlatelolco, pésimo inicio simbólico que a López Obrador le entregue la banda presidencial alguien que, ya como adulto políticamente activo, aplaudió aquel crimen de Díaz Ordaz.

Si bien para cualquier político es un “broche de oro” cerrar su carrera siendo presidente de la cámara y teniendo la distinción de la banda, que esta actividad la realice Porfirio Muñoz Ledo sobre Andrés Manuel, es fortalecer el ala del priismo trasnochado de los 70s en Morena y por lo mismo, comparar a AMLO con presidentes tan nefastos como Echeverría o López-Portillo en lugar de asemejarlo a Cárdenas o Madero.

Ese tipo de actos, no los requiere el próximo presidente, porque sí, será un honor para Porfirio, pero una mácula para Andrés Manuel, y en estos momentos su equipo debería cuidarlo aún de eso.

Manuel Bartlett Díaz

Don Manuel Bartlett no representa lo más “populista” del PRI como es el caso de Porfirio Muñoz Ledo, sin embargo, don Manuel personaliza la fracción más intransigente de ese partido, pues fue quien tiró el sistema en las elecciones del 88 permitiendo el triunfo de Carlos Salinas de Gortari.

El es quien más ha dañado a la izquierda (y la democracia) del país, cuando no permitió entonces el triunfo del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas.

Dicen los actuales defensores morenistas de Bartlett, como el intachable Pedro Miguel, de La Jornada, que Bartlett ya explicó hace 10 años que solo cumplió órdenes de Miguel de la Madrid. Un hombre decente y demócrata, lo que Bartlett no es, renuncia antes de acatar semejantes indicaciones. Segura estoy de que Pedro Miguel así con esa verticalidad actuaría.

Bartlett fue secretario de la SEP con Salinas de Gortari (empezó a tratar a Elba Esther y apoyarla), después fue un buen gobernador del estado de Puebla (lo que sea de cada quien) y, terminando su periodo, buscó la candidatura del 2000 por parte del PRI a la presidencia de la República. Sólo llegó a precandidato, perdiendo contra Labastida Ochoa...

Como premio de consolación fue senador plurinominal del PRI en el periodo 2000-2006 y terminando la legislatura emigró al PT (tal vez, porque el PRI ya no le ofreció nada más).

Nadie duda del olfato político de don Manuel; es un gran lobo de mar, sabe y conoce los entresijos de la política nacional como nadie, tanto en la rama ejecutiva como en la legislativa. Pero el daño que le hará al próximo gobierno como uno de los dinosaurios reconocidos de mano dura y acusado de la muerte de periodistas y del agente de la DEA Enrique Camarena.

Y no lo dice quien escribe; fue documentado en diversos medios, el principal en su momento: la revista Proceso.

¿Qué pensará o dirá Cuauhtémoc Cárdenas de que Bartlett esté en el próximo gobierno de Morena? ¿O por añeja amistad inclusive, dicen, de jet set parisino el ingeniero Cárdenas ya perdonó a Bartlett? ¿Todos aquellos que la memoria recurrente les recuerda las acciones de Bartlett hace 30 años? ¿Causará (o está causando) una escisión en las filas de la verdadera izquierda mexicana? ¿Dónde ha quedado la representación de la izquierda tradicional en el proyecto de Morena?

Si por practicidad, el gobierno en ciernes no quiere recordar la historia de don Manuel, el resto de los mexicanos sí saben cómo lastimará al mismo, pues sigue representando lo peor y más rancio del PRI que emigró con él a Morena.

¿Acabar con López Obrador?

¿Tiene que defender López Obrador a estos individuos? Lo cierto es que ni siquiera debería tenerles cerca pues contaminan su proyecto de nación y levantan más interrogantes que buenas expectativas en un gobierno que aún no empieza pero que pregona de una honestidad a carta cabal (Ebrard), de no ser populista ni el viejo PRI (Muñoz Ledo) y menos aún intransigentes (Bartlett). Los personajes ahí señalados son bombas de tiempo que dinamitarán lo que una verdadera transformación nacional supone.

Con estos personajes, tenemos un sexenio que no ha comenzado y que con tales personajes podría no resultar lo prometido. Ojalá, AMLO se dé cuenta de la catadura de los mismos y no permita que fastidien su proyecto de nación y que él no tenga que “cargar” ni repetir la historia de ellos.

Dejarlos en su gobierno y primer círculo sólo hará que el primero de diciembre, veamos al despertar de un dinosaurio que sigue aquí. Con ello, que la 4ª transformación prometida por Andrés Manuel, no es una transformación surgida de la izquierda, sino una nueva transmutación de lo más aberrante del PRI. Eso, nadie lo queremos.