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“El Pato” y el PT trabajan para el PRI, lo que no le conviene a Morena que, quizá, se decanten por la candidatura de Cantú. Igual el gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, que se plegará a los designios del partido de AMLO.
Jose Jaime Ruiz
diciembre 1, 2018, 7:05 am

Tal parece que los vaivenes en la elección para la alcaldía de Monterrey están por finalizar. La Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación determinó hace días que la elección extraordinaria se efectuara el 23 de diciembre con los mismos candidatos que los partidos y coaliciones postularon en los comicios de julio.

Con la resolución, la coalición “Juntos Haremos Historia”, donde se incluyó a Morena, el Partido del Trabajo y el Partido Encuentro Social, debieran contender con su candidato de julio, Patricio “el Pato” Zambrano. No sucederá así. Como tampoco sucederá la pretendida alianza del Partido Verde con el PRI; a menos de que lo bajen de la contienda, el exalcalde y expanista, Adalberto Madero, será su candidato.

El 23 de septiembre, un día antes de nochebuena, inhibe el voto. Hay un hartazgo regio por estas elecciones extraordinarias, los ciudadanos no fallaron, falló la Comisión Estatal Electoral y los partidos, sobre todo el PAN, que postuló al exalcalde Felipe de Jesús Cantú, y el PRI, quien busca la reelección de Adrián de la Garza. Entre actas alteradas, pérdida de urnas, marrullería tras marrullería, fraude más fraude, la elección de Monterrey fue un cochinero.

Con la salida de Morena la contienda se somete a dos, a pesar de los cien mil votos que obtuvo “el Pato Zambrano”. Los representantes de Morena, es un secreto a voces, saben que “el Pato” se hizo pato al final de la campaña pasada y eso favoreció con votos al PRI. Al menos en la elección de Monterrey, el dirigente nacional del PT, Beto Anaya, trabaja para el PRI.

Pero en julio el PRI no trabajó ni para sí mismo, divididos entre medinistas (los herederos de la gestión del exgobernador Rodrigo Medina de la Cruz) y el otro PRI, en primera instancia Adrián de la Garza perdió. Luego vinieron los tribunales y, de julio a diciembre, ya corrieron demasiadas coaliciones, alianzas en lo oscurito e intereses por mantener.

Morena optó por la mejor salida: ir con “el Pato” a las elecciones era perder la primer gran batalla electoral ya con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador instalado. La tarea del PRI a través de De la Garza es la inclusión, por eso quien está detrás del diseño del 23 de diciembre es Rubén Moreira, de él es la tarea por la unidad. Si pierde el PRI Monterrey, no tendrán ninguna oportunidad de hacerse la gubernatura del 2021.

“El Pato” y el PT trabajan para el PRI, lo que no le conviene a Morena que, quizá, se decanten por la candidatura de Cantú. Igual el gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, que se plegará a los designios del partido de AMLO. El 23 de diciembre la maquinaria priista, si logran la unidad, se confrontará con la aceitada maquinaria del PAN que tendrían en Morena y el Bronco, si Felipe de Jesús es hábil, la suficiente fuerza para superar sin problemas al PRI. Venimos en Monterrey de una elección fraudulenta en julio, todo indica que la que sigue lo será también… y tal vez peor.