La Carpeta:
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Porque no que estemos en contra de que se repartan mochilas o despensas, se organicen bailes o talleres culturales o de manualidades, o se construya un centro social, pero todo eso debe venir después de que se hayan cubierto las necesidades esenciales del municipio.
Eduardo A. Campos
agosto 1, 2016, 3:52 am

Campos en directo ok

Los alcaldes de la zona metropolitana han estado "nadando de muertito" desde que arrancaron sus administraciones en noviembre del año pasado, aprovechando que todos los reflectores se los ha llevado el gobierno independiente del Bronco, lo que ha hecho –o a dejado de hacer– el gobernador y la aparente persecución a Rodrigo Medina y sus secuaces, digo sus excolaboradores.

Sin embargo, por lo poco que se ha visto de los munícipes, no es exageración decir que casi todos ellos se han visto de muy bajo nivel y casi tan malos en su chamba como los Rayados son para tirar penales.

Para los que quisieran contradecirme les recuerdo que en nueve meses de administración, la única vez que los ediles han dado una nota sobresaliente, de primera plana como le diríamos, fue cuando se juntaron para lanzar el descabellado e ideático plan de querer cobrarle a los ciudadanos una cuota especial y aparte de impuestos para el alumbrado público.

Fuera de eso, los ediles aparecen en los periódicos, las noticias televisivas y las redes sociales haciéndola de ambientalistas, trabajadores sociales, salvadores de las juventudes vía la promoción del deporte y otras cosas por el estilo que nada tienen que ver con las tareas principales de un alcalde, esas que son su obligación y que benefician a toda la población de sus respectivos municipios.

Por si se les han olvidado aquí les puedo recordar las cuatro principales tareas a las que los munícipes deben dedicar su tiempo y el presupuesto oficial, en el orden en que las quieran acomodar: 1.- Pavimentación y mantenimiento de calles para una buena circulación vehícular. 2.- Recolección de basura tanto en los hogares como en las calles y otras áreas públicas. 3.- Operar y actualizar el alumbrado público. 4.- Mantener el orden público a través del Departamento de Tránsito –principalmente– y la parte que les corresponde de la policía en coordinación con las corporaciones del mismo ramo tanto estatales como federales.

Esas son las cuatro tareas que benefician –o afectan cuando no se hacen– a todos los ciudadanos de la zona metropolitana. De ahí en fuera, el resto de los programas municipales benefician sólo a una parte de la población y son, por ende, secundarios. Porque no que estemos en contra de que se repartan mochilas o despensas, se organicen bailes o talleres culturales o de manualidades, o se construya un centro social, pero todo eso debe venir después de que se hayan cubierto las necesidades esenciales del municipio.

El alumbrado está entre ellas y pensar siquiera en endosarle su costo a los ciudadanos es más bien ridículo, sobre todo cuando históricamente los departamentos de alumbrado han sido caja chica de muchos corruptos que se aprovechan de la falta de vigilancia en el número de luminarias que se compran, su calidad y duración.

Si para eso van a juntarse o a ponerse de acuerdo los alcaldes, mejor que sigan de muertitos nadando en sus programas y eventos inconsecuentes, pues ahí –al fin y al cabo– terminan haciendo menos daño.