La Carpeta:
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Este domingo los mexicanos tenemos un derecho, pero sobre todo una responsabilidad: ir a votar. Me puede dar una y mil excusas para no hacerlo, pero el hecho de no participar le invalida moralmente para luego andarse quejando de la situación.
Francisco Tijerina
junio 29, 2012, 8:35 am

No hay pretexto que valga. Este domingo los mexicanos tenemos un derecho, pero sobre todo una responsabilidad: ir a votar. Me puede dar una y mil excusas para no hacerlo, pero el hecho de no participar le invalida moralmente para luego andarse quejando de la situación.

No han sido pocas las personas que me han comentado que a pesar de las campañas, de las promesas, de las ideas y los proyectos, no han podido definir su voto; les gustan partes de cada candidato, como si pudiésemos armar uno solo con trozos de todos, pero al mismo tiempo hay actitudes, historias y relaciones que les asustan, por lo que no terminan de definirse.

Hay quienes también se sienten decepcionados de la política y sobre todo de los políticos y por ello no le encuentran sentido a ir a asolearse un rato el domingo, hacer la fila, que te chequen dos veces la credencial y llenar un montón de boletas (cinco para ser exactos), en las que muchos nombres se repiten gracias a las coaliciones y a la estúpida idea de mantener independientes a los partidos para poder así saber si cumplen o no con la cuota necesario para mantener su registro y de esta manera seguir recibiendo las carretadas de millones de pesos; es cierto, con el sistema de coalición no se sabía quién era quién. ¿Y si pusieran una urna adicional en los próximos comicios para saber si los mexicanos estamos de acuerdo en mantener a la chiquillada?

Todavía le quedan unas horas para meditar. Si no le convence ninguno, piense en el menos malo y sin aún así no lo encuentra, vuelva a pensar, pero no forme parte de ese monstruo que es el abstencionismo. Mueva el bote y vote, porque resulta que en este país nos gobierna en buena parte de los casos la decisión de las minorías.

Prepárese, cómprese sus cervezas desde el viernes, organice una reunión familiar, haga del sagrado derecho de ir a manifestar nuestra decisión en las urnas una fiesta y por la noche o al día siguiente entérese de lo ocurrido. Su voto puede cambiar la historia.

Tenemos un sistema plagado de defectos y sumamente perfectible, pero las condiciones para esta elección son las que ya están dadas, de manera que no busque pretextos y haga valer su derecho y responsabilidad. México se lo agradecerá.

Ande, mueva el bote y vote.