La Carpeta:
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Poco tiempo puede ser 10 minutos o diez años, para restablecer el suministro de gasolinas.
FELIX CORTES CAMARILLO
enero 11, 2019, 6:58 am

Una de las mejores definiciones coloquiales mexicanas del amor dice: el amor dura lo que dura dura.

Sin la procacidad implícita, doña Rocío Nahle, secretaria de Energía del país, asevera que la crisis de desabasto en nuestras gasolinerías, que sí es desabasto, pero que no es desabasto de combustibles, pero que sí lo es, durará lo que tenga que durar. Whatever that means.

En poco tiempo, dijo ayer el presidente López Obrador, a la pregunta de cuándo se restablecerá el abastecimiento de gasolinas.

Poco tiempo puede ser diez minutos o diez años asegún la medida.

Los fifís que tenemos automóvil calibramos esta crisis en razón del tiempo que tenemos que hacer filas antes de llegar a la gasolinería; nos importa un pito que los pescados que nos llegan de Veracruz o Tampico vienen en camiones refrigerados que arriba y abajo utilizan hidrocabrones; quise decir hidrocarburos.

Desde luego que se nos olvida que esos hidrocabrones son importados y que a una medida idiota del idiota Presidente de Estados Unidos nos quedamos secos. Pero sin necesidad de esta necedad, si el corte del flujo de los ductos de Pemex persiste como hasta la noche de anoche, nos vamos a quedar sin gasolina.

Por si a alguien se le ha olvidado, la energía eléctrica de nuestro país no es —como debiera— ni solar ni eólica ni atómica ni de la pleamar. La electricidad que consumimos todos los días proviene de termoeléctricas que generan el fluido gracias a los derivados del petróleo.

Si alguien no se ha dado cuenta de que como país estamos a punto de que nos lleve la chingada, es que tiene alto cargo en la administración pública.

PILÓN.-El tan publicitado programa de apoyos en moneda a los adultos mayores, los estudiantes de enseñanza media-superior y los que ni estudian ni trabajan, está un poco en suspensión porque la administración actual no ha sido capaz de levantar un censo de los potenciales beneficiarios de estos alicientes. Ese parece ser uno de los problemas fundamentales del gobierno de López Obrador. Los números que no cuadran, simplemente. Las pipas de combustible  robadas desde las refinerías del país pasan de la noche a la mañana de 200 diarias a 750: si se reduce el bruto se apoca el neto. De esta manera debemos ser jubilosos o celebrantes de hurtos menores. De todos modos, hacen falta más pipas.

¡Aleluya!