La Carpeta:
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El voto de más de 30 millones de mexicanos no sólo fue para acabar con la representación mexicana del neoliberalismo, es decir, la corrupción y la impunidad que, de la mano de empresarios y políticos, hizo de la desigualdad no una elección sino un destino.
Jose Jaime Ruiz
noviembre 23, 2018, 9:01 am

“Antes de que nos olviden/ haremos historia/ no andaremos de rodillas… // Caifanes

Leo a Federico Arreola: “Los mercados no castigan a AMLO por ir en contra de los fundamentos de una economía de libre mercado —nada ha hecho en ese sentido— ni por atacar al empresariado —ya hay importantes hombres de negocios sumados a su proyecto de cambio político—, sino que simple y sencillamente buscan doblarlo por no ponerse de rodillas”.

El neoliberalismo y los mercados nos deben un ajuste de cuentas, hora cumplida. El voto de más de 30 millones de mexicanos no sólo fue para acabar con la representación mexicana del neoliberalismo, es decir, la corrupción y la impunidad que, de la mano de empresarios y políticos, hizo de la desigualdad no una elección sino un destino.

Recuerdo a Ikram Antaki: “Es necesario impedir que el espíritu comercial, propio de la esfera mercantil, se extienda a los sectores no mercantiles, tales como la información, la educación, la justicia, la ciencia, el arte, la religión, etcétera. Debemos decir ‘sí’ a la economía de mercado, y ‘no’ a la sociedad de mercado. El mercado es un buen servidor y un mal amo”.

Recuerdo a Claudio Magris: “El liberalismo salvaje, esta especie de anarquismo de derechas, parece tener por ideal no a la ley romana, sino el pistolero del Lejano Oeste.

“Tristán e Isolda no se escribe Tristán & Isolda. El que haya un momento económico fundamental en toda actividad humana crea una enorme confusión. Esta especie de aziendalismo (empresarialismo, visión de todo como una empresa) hace que todo se convierta… en nada… Porque si todo se convierte en una misma cosa, pierde su significado. Un país debe funcionar económicamente, pero un país no es una empresa. Es como un hospital: debe funcionar bien, pero tampoco es una empresa”.

(Bajo este esquema no se entiende la cacería iniciada en contra de Ricardo Monreal pagada, tal vez, por el sistema bancario o por algún dueño de banco. Las propuestas de Monreal sobre las exorbitantes comisiones bancarias son un golpe directo a las políticas de cuasi usura del neoliberalismo. Así como el hostigamiento de los call centers para el cobro a los ciudadanos o la diversa publicidad que fatiga a los celulares y los teléfonos fijos. ¿Morena quiere prescindir de Monreal? De risa cuerda.)

Por fortuna, México ni es Venezuela ni es Brasil. Ni Andrés Manuel López Obrador es Nicolás Maduro, menos Jair Bolsonaro. Andrés Manuel carga muchas contradicciones y tiene errores, obvio, pero es el presidente, nuestro presidente, por el que votó la mayoría de los ciudadanos. Y, en efecto, arrodillarse no es opción.

@ruizjosejaime