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En las fauces de la mercadotecnia electoral a José Antonio Meade le falta colmillo. Hay una conspiración de la mediocridad. Están hechos para perder. Neta, Meade, ¿qué les pasa?
Jose Jaime Ruiz
abril 9, 2018, 6:41 am

Podría haber sido el momentum de José Antonio Meade. Las condiciones están. Su padrino Enrique Peña Nieto regresó al futuro, nos unió a todos con su incluyente y valiente mensaje en contra de las torpezas militares de Donald Trump, pero el equipo de José Antonio lo desperdició con su vacuo mensaje, más en forma que en contenido.

¿Qué melodía o sonido respalda el acartonamiento de Meade en una oficina donde sólo resalta a un lado la bandera nacional, pero difuminada? Nada. ¿La melodía del Himno Nacional, sin letra, obvio? ¿El Huapango de Moncayo? Nada une entre la pereza discursiva de un burócrata con la movilidad y calle de los mexicanos. El mensaje de José Antonio no emociona, no convoca.

¿Quiénes son los creativos de José Antonio que lo joden? ¿Por qué no grabarlo en chroma y detrás de él recorrer los signos mexicanos de fervor? La Macroplaza de Monterrey, la Minerva de Guadalajara, el Ángel de Reforma, Cancún, Acapulco, Vallarta, Tijuana, Ciudad Juárez, Oaxaca, las pirámides…

Los creativos lo muestran como el hombre del traje gris, aunque no lo use: acartonado, sin mensaje, con una pobreza gestual.

Dice José Antonio: “Más allá del proceso electoral y de nuestras naturales diferencias, somos un país fuerte y unido, que se ha nutrido de una historia de lucha y dignidad cuando las amenazas provienen del exterior”.

Y, sin embargo, dicción y gestualidad mediante, no retumba en su centro la tierra. Elegante más que activista de una nacionalidad que no sabemos qué es, la corbata y el traje lo disminuyen. Sus creativos, tozudamente, lo hacen ver como Peña Nieto y Luis Videgaray, quienes están alejados de lo cotidiano, de las alegrías y sufrimientos del cada día de los mexicanos. Las oficinas versallescas no son el espacio ciudadano.

José Antonio Meade ha desperdiciado el momento de inserción política en el tema de Donald Trump. Que Margarita Zavala vaya a los Estados Unidos es un acierto. Que Ricardo Anaya siga con su infantilismo en contra de Los Pinos, pues ya ni siquiera es condenable: lo pueril no hace política.

Como redacté, Andrés Manuel López Obrador es quien mejor entendió la postura de Trump y sigue siendo el mayor beneficiado por esta estúpida posición de Donald.

En las fauces de la mercadotecnia electoral a José Antonio Meade le falta colmillo. Hay una conspiración de la mediocridad. Están hechos para perder. Neta, Meade, ¿qué les pasa?