La Carpeta:
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Nadie me invitó, pero dicen que ayer se puso en marcha la Línea 7 del Metrobús capitalino, un servicio de transporte colectivo que dicen que con ingleses vehículos de dos pisos va de Indios Verdes a los límites de la élite de los mexicanos: no más allá de Las Lomas.
FELIX CORTES CAMARILLO
marzo 1, 2018, 7:13 am

...Ora sí, las Lomas ,ya semos vecinos

                ¡ya sabrás mamón lo que es bolillo!

                Chava Flores, Vino la reforma.

Nadie me invitó, pero dicen que ayer se puso en marcha la Línea 7 del Metrobús capitalino, un servicio de transporte colectivo que dicen que con ingleses vehículos de dos pisos va de Indios Verdes a los límites de la élite de los mexicanos: no más allá de Las Lomas.

Justamente, por estas cotas el proyecto de transporte público ha sido materia de discusión mediática: van a aumentar la congestión de tránsito por el Paseo de la Reforma, cierto. Van a seguir chingando al Bosque de Chapultepec, el único pulmón ambiental que tiene la ciudad, cierto también.

Pero ninguno de esos argumentos es válido. La discusión se ha centrado en el segmento que va del Caballito a la Estela de la Corrupción, donde comienza Chapultepec o, si se quiere, a la Fuente de Petróleos. Entre esos dos sitios están planeadas seis estaciones, una de ellas confusa, que es donde el viento da la vuelta y se le caen los calzones al doctor Mancera y el supervehículo se regresa. No se puede invadir el territorio de los ricos.

Chava Flores estaba equivocado, hasta en los panes hay clases.

Entre el Circuito Interior retomado por la Línea 7 hasta su final, hay seis paradas. Las de Reforma. En lo que no han reparado los panaderos y sus achichincles es que en el primer —último— segmento del transporte se beneficia a la gente que vive entre Indios Verdes y el Caballito. Son 22 paradas del Metrobús desatendidas del transporte público. El mismo sector que fue favorecido hace 50 años con la prolongación de Reforma, la construcción de Tlatelolco y la expansión de la ciudad a la que se refiere el mejor cronista que este país ha tenido, Salvador Flores.

PILÓN.- Como viejo profesional de este bello oficio de contar y cantar las cosas que nos pasan, me ofende, como mexicano de nacimiento me indigna. Lo cierto es que desde hace varias décadas, la verdadera mafia del poder mexicano nos ha acostumbrado a que si queremos saber qué pasa en nuestro país y, especialmente, qué es lo que va a pasar, tenemos que leer los periódicos de otros países. Particularmente, de Estados Unidos. Y no se trata de que los periódicos, noticiarios de radio y televisión o revistas mexicanos no nos quieran decir. Es que ellos tampoco lo saben. Tienen que despertarse por la mañana y leer The New York Times, The Washington Post o The Guardian para saber lo que pasa en México. Recientemente, se nos hizo saber por filtraciones, que el presidente Peña se iba a reunir en los mejores términos, personalmente, con el presidente Trump para afinar el magnificente finale de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio. Ahora resulta que, sin que nadie nos dijera nada, en la conversación telefónica entre Trump y Peña para fijar fechas y agenda, el rubio casi le cuelga el teléfono al copetudo. Eso imprimió The Washington Post. En consecuencia, la prometida reunión de los dos mandatarios no se va a dar. El asunto es que puede parecer que nuestros gobernantes nos consideran personas de escasa inteligencia, incapaces de entender nuestra realidad si no dominamos la lengua inglesa.