La Carpeta:
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No existe efecto sin causa. Ya empezó a destruir la estabilidad económica, ya consiguió su primer efecto, detener la inversión y el flujo de capitales ya aumentó el costo financiero para México, ya dividió al país en buenos y malos, y aún no es presidente.
Carlos Chavarria
mayo 14, 2018, 6:07 pm

En la economía como en la naturaleza, cualquier movimiento o alteración de una variable causará un efecto en todas las demás, esté o no bajo nuestro control y, si lo está, entonces debemos estar concientes de lo que ocurrirá.

Estamos sumidos en un proceso electoral muy complejo en todo sentido. Los candidatos y sus voceros todos los días  hablan, dicen cosas, opinan de diferentes tópicos y en el caso de México no solo los electores están sopesando las posibilidades a futuro, también lo están haciendo personas de otros países que tienen relaciones o intereses dentro o relativos al nuestro.

México no es cualquier cosa. No somos un país sin importancia. México esta dentro de las 20 economías más grandes del mundo y en muchos rubros económicos somos líderes mundiales.

Por nuestra ubicación y potencialidades. Por nuestra historia y el dinamismo que le imprimen 130 millones de habitantes, somos un productor y cliente importante para el resto del mundo.

De aquella crisis que provocamos, el  “Efecto Tequila” , originado en las pésimas políticas de Luis Echeverría y José López Portillo a la fecha, México se ha convertido en un ejemplo para muchas economías y tenemos la confianza del resto del mundo como un país estable y en paz.

Una de dos, o Andrés Manuel López Obrador es un ignorante irredento o es un individuo perverso, cuando supone que atacando a los empresarios está enviando el mensaje apropiado a los electores, pero sobre todo al mundo que nos está observando.

Hasta los países que se empecinaron en el socialismo, como China, Vietnam, Rusia y todo el bloque del Pacto de Varsovia comprendieron que en el estadio actual evolutivo, tanto en lo económico como en el cultural, es un desgaste inútil y hasta suicidio económico el pretender obligar  a las sociedades a través de dictaduras a mantener políticas erróneas.

López Obrador no tenía ninguna necesidad de insultar a los empresarios a los que incluyó como miembros de su “mafia del poder”, emulando a Luis Echeverría cuando acusó, en su momento, a los empresarios de Nuevo León y de México  ser parte de un complot que los convertía en  “emisarios del pasado” , nada más por no comulgar con sus extravagancias económicas.

Terco como dice y sabemos que es, no cambiará de discurso y ahora incorporará en sus diatribas en todas partes sus ataques a los empresarios.

Cada vez que habla va dejando más en claro sus verdaderas y reales pretenciones, destruir la economía e incendiar al país, que nadie se considere engañando ni sorprendido.

Ya había mandado por un tubo a la estabilidad económica con sus propuestas sociales de lo que él llama “Estado de Bienestar” pero que en realidad eran para formar otra vez un ejército de pobres que comieran de su mano y estuviesen dispuestos a ser carne de cañón para sus aviesas intenciones.

Ahora disparó todas las circunstancias suficientes para aumentar el riesgo país de México, detener las inversiones, locales y extranjeras, y cerrar el crédito de México. ¿O usted pensaría que bajo este posible presidente sería seguro invertir o prestarle a México?

Nunca se disculpa por sus excesos discursivos, cuando mucho ofrecerá dialogar con los que enloda, diálogo inútil por supuesto, como el del aeropuerto de la Ciudad de México, nada más para llenar el expediente.

Claro que mañana, al calor de la adrenalina, en su mente y si lo presionan, empezará con que México se puede aislar del mundo que somos muy ricos que no necesitamos de nadie, que con solo eliminar a la “mafia del poder” ya la hicimos y que  se vayan al carajo todas las mafias del mundo que nos han tenido esclavizados por siglos, empezando por los españoles y Maduro, quién es un ejemplo de la lucha que debemos dar al igual que Cuba con su digna batalla contra la cochina realidad capitalista.

No existe efecto sin causa. Ya empezó a destruir la estabilidad económica, ya consiguió su primer efecto, detener la inversión y  el flujo de  capitales ya aumentó el costo financiero para México, ya dividió al país en buenos y malos,  y aún no es presidente.