La Carpeta:
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Todos los candidatos quieren dar la imagen de que son rupturistas con el actual estado de las cosas, pero todos si excepción estarán rodeados de personajes corrompidos de todas las escalas y tamaños.
Carlos Chavarria
junio 26, 2018, 11:58 am

Esta campaña ha sido la peor de todas las posteriores a la hegemonia del PRI. Cero propuestas para resolver los problemas actuales y menos viendo hacia el futuro, y el reparto de inmundicia y mentiras ha estado ensuciando el entorno de información de manera descarada.

Todos los candidatos se la han pasado regalando lo que no tendrán y el puntero, según las encuestas, amenaza con llevar al país hacia el pasado, un pasado desastroso.

Se ha puesto de moda atacar la corrupción, tal y  como fue en la campaña de Miguel de la Madrid con su “Renovación Moral de la Sociedad” y hasta pareciera que los candidatos se la creen, aunque ninguno incide en acabar con las malas prácticas del gobierno y de la sociedad, como lo es el corporativismo sindical oficialista.

Todos los discursos electorales parten de las mismas premisas falsas y se lanzan a “venderlas” sobre bases anti-lógicas y las personas hacen como que se las  creen. Ejemplo, a pesar de Bejarano  y sus ligas hay muchas personas que creen que con AMLO habrá menos corrupción.

Como también es sabido que el 30% de los ingresos del gobierno federal depende de la energía y aún así hay clientes para comprar la gran mentira de que los combustibles bajarán de precio con unos u otros.

No obstante la crisis mundial iniciada en 2008 y que no termina, así como los peores precios del petróleo de los últimos 18 años, la situación económica mexicana se muestra estable, aunque con un crecimiento modesto, los electores parecen preferir que regrese la mentira entrañable el “Estado Benefactor”  y por eso todos los candidatos se mueven alrededor de las mismos engaños.

La gente espera que baje la gasolina, la energia eléctrica, el agua, y todo lo que consumimos, que al mismo tiempo bajen los impuestos, suba la inversion pública, que se implanten subsidios diversos, etc., todo ello sin importar quién habrá de pagar el jolgorio.

En el asunto de la escalada del crimen organizado y la impunidad ninguno propone nada concreto para reducir los índices delictivos. A pesar de los candidatos asesinados durante sus campañas nadie dice ni ofrece nada para revertir las cosas.

Todos los candidatos quieren dar la imagen de que son rupturistas con el actual estado de las cosas, pero todos si excepción estarán rodeados de personajes corrompidos de todas las escalas y tamaños.

Ninguno tiene capacidad para sacar nuestros problemas adelante y la sociedad está más dividida que nunca, lo que estamos viendo es cómo se prepara, en el mejor de los casos, la parálisis acostumbrada del Ejecutivo.

Ahora sale la misteriosa líder de Morena con una amenaza diabólica e inoportuna, pero que refleja su desesperación de haber usado de más la inexorabilidad del triunfo de su candidato como estrategia electoral.

No se ve por ningún lado el mentado por todos como “cambio inteligente” o “transformación de México”.