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La que más me inquieta a mí es la repentina afición de quien será el primer mandatario de este país dentro de ocho días, por las consultas públicas entre el pueblo bueno, supeditando al resultado de esas conductas la toma de decisiones importantes
FELIX CORTES CAMARILLO
noviembre 23, 2018, 7:16 am

Si las almas hablaran, en su conversación,

           las almas se dirían cosas de enamorados.

           Adolfo Guzmán González, No puedo ser feliz.

La más frecuente reclamación al presidente electo, López Obrador, es su falta de congruencia. No concuerdan las promesas de campaña con las realidades previas al acto de su investidura. No encaja la promesa de regresar a los soldados y marinos a sus cuarteles con la decisión de integrar una guardia nacional, muy evocadora de la que existe en EU, que integre a los soldados de tierra y aire y los de mar con los miembros de la PF, todos bajo el mando del secretario de la Defensa Nacional. Pero hay otras instancias dubitativas y contradictorias en la conducta del presidente electo.

La que más me inquieta a mí es la repentina afición de quien será el primer mandatario de este país dentro de ocho días, por las consultas públicas entre el pueblo bueno, supeditando al resultado de esas conductas la toma de decisiones importantes.  Así se fue al carajo el aeropuerto de Texcoco y su carísima inversión ya gastada. Así se va a aprobar este fin de semana lo mismo el Tren Maya que el aumento de pensiones a los viejitos o el ferrocarril transístmico y otros siete temas. Según le dijo AMLO a Carmen Aristegui, si hay presión del pueblo en una consulta, perseguiría a Carlos Salinas, Zedillo, Calderón y Peña Nieto.

Yo no tengo nada en contra de las consultas populares, los plebiscitos, aunque tengo mis dudas sobre la capacidad de la plebe para emitir una opinión sobre temas complicados en lo técnico y enredados en lo político, y que deben ser un instrumento de consulta e información. A partir de ella se pueden tomar decisiones al cotejarla con la experiencia técnica en cada uno de los casos. Lo peor es que las consultas llevadas a cabo por el equipo de Morena han sido, sospechosamente, manipuladas y han carecido de una metodología confiable. La de este fin de semana repite las deficiencias. Serán las mismas mesas de votación, los mismos receptores de boletas y el mismo escrutador. Parece ser que la emoción y el raciocinio siguen reñidos en la mente del presidente electo, López Obrador, como están reñidos en la conducta de todos los seres humanos. Incluyendo los mexicanos. No se puede tener conciencia y corazón, dice el gran compositor cubano.

PILÓN.- A mi muy querido Antonio Flores, Tony para su público, actor, cómico y músico, le llegó demasiado tarde la decisión mexicana de legalizar el uso de la mariguana para usos médicos y acaso lúdicos. Tony murió, recientemente, luego de una prolongada y dolorosa agonía, a consecuencia de la esclerosis múltiple amiotrófica, un padecimiento que va progresivamente sacando de funcionamiento los órganos del aparato muscular y del sistema nervioso. Lou Gehrig, afamado beisbolista, murió del mismo síndrome que ahora lleva su apellido.

Tony alargó su agonía en el intento de buscar alivio en lo que fuera. Lo encontró, finalmente, en el aceite de la mariguana, fitocannabinoide que ha resultado ser efectivo para aliviar los intensos dolores musculares el mal de Gehrig y, de manera especial, disminuir la frecuencia de los ataques de epilepsia grave.

Finalmente, las autoridades mexicanas aprobaron el uso de 38 productos que incluyen este derivado de la mota, conservando de manera mojigata restricciones y obstáculos para su producción y venta. Tony no se hubiera curado de su mal ni fumando mariguana ni consumiendo sus derivados. Le alivió los dolores últimos y le dio una suerte de esperanza. Yo espero que la pudibundez mexicana permita que se abra la investigación para descubrir las virtudes de las plantas malditas, como las conocidas de la amapola y las todavía oculta de la cannabis.