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En un ambiente de crisis por la suerte de su embajada en Yemen y el rosario de estadounidenses secuestrados y ejecutados en Siria, el presidente estadounidense Barack Obama envió este miércoles al Congreso su esperada iniciativa para renovar sus poderes de guerra para autorizar operaciones de combate que no conocerán fronteras contra la amenaza del Estado Islámico (EI).
Staff
febrero 12, 2015, 7:12 am

obama

En un ambiente de crisis por la suerte de su embajada en Yemen y el rosario de estadounidenses secuestrados y ejecutados en Siria, el presidente estadounidense Barack Obama envió este miércoles al Congreso su esperada iniciativa para renovar sus poderes de guerra para autorizar operaciones de combate que no conocerán fronteras contra la amenaza del Estado Islámico (EI).

Tras la muerte de la estadounidense Kayla Jean Mueller en Siria y el obligado cierre de la embajada en Yemen debido a la inestabilidad política en el país, tras la caída del gobierno del presidente Abd-Rabbu Mansour Haidi, el mes pasado, Obama esperaba un cierre de filas de parte de la mayoría republicana en el Congreso que a partir de este miércoles entrará en una fase de deliberaciones para decidir si respalda una resolución que ha sido redactada en los términos más ambiguos para ofrecer un mayor margen de actuación al presidente de Estados Unidos.

Lo único preciso de la resolución es su carácter temporal. Un periodo de tres años que obligará al próximo inquilino de la Casa Blanca a tocar de nueva cuenta las puertas del Congreso en 2018.

Hasta ahora, Obama había recurrido, para poder realizar los ataques contra el EI en Irak y Siria, a la Resolución de Poderes de Guerra conjunta, que autoriza el uso de la fuerza militar (AUMF, en sus siglas en inglés) y que el Congreso autorizó tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 y antes de la invasión de Irak en 2003. En Estados Unidos, sólo el Congreso puede aprobar una declaratoria de guerra o sancionar una resolución como la que se ha mantenido desde el 2001 para justificar la guerra contra la organización terrorista Al-Qaeda y sus organizaciones afiliadas. Obama busca que la nueva resolución inhabilite o supla una aprobada en 2002 bajo la administración de George W. Bush y, en el largo plazo, a la del 2001 que tiene un carácter más amplio.

La propuesta enviada por el presidente Obama permitiría a las tropas estadounidenses ir tras las fuerzas del EI “o personas asociadas o fuerzas”. En otras palabras, la administración tendría la autoridad para perseguir a otros grupos terroristas.

“Las personas o fuerzas asociadas” se definen como “individuos y organizaciones que luchan para, en nombre de, o junto al EI, o cualquier entidad sucesora estrechamente relacionados en hostilidades contra los EU o de sus socios de la coalición”.

“Esta no es una autorización para una guerra que contemple una ofensiva terrestre como en Afganistán e Irak”, aseguró el presidente en un mensaje desde la Casa Blanca al señalar que el papel de Estados Unidos será el de apoyar y asistir a las fuerzas militares o fuerzas insurgentes que ya operan en países como Siria e Irak. “No me tomo a la ligera la decisión de desplegar a nuestros hombres y mujeres que se juegan la vida”, señaló.

Eso sí, el despliegue de unidades de fuerzas especiales en operaciones de rescate o para asistir a tropas aliadas se convertirá en la modalidad más socorrida para una administración que lo último que desea es ser arrastrada de nueva cuenta a una guerra sin fin, una eventualidad que se ha convertido en el principal escollo para recabar el apoyo de su base demócrata.

“No creo que el mejor interés de Estados Unidos sea el de permanecer en una guerra sin fin o con un pie en un estado de guerra permanente”, dijo Obama al añadir, acto seguido: “Quiero, sin embargo, que algo quede claro. Esta va a ser una misión difícil y tomará algún tiempo”, dijo Obama en alusión no sólo al grado de dificultad que representa combatir a las fuerzas del EI en Siria, sino a las filiales de organizaciones terroristas de Al-Qaeda en países como Yemen, Libia y Somalia. Aun así, se mostró optimista. “Nuestra alianza está en la ofensiva, el EI está en la defensiva y el EI perderá... Nuestra alianza es fuerte, nuestra intención es justa y nuestra misión será exitosa”, aseveró.

El mandatario dijo que “esta resolución tiene como fin combatir al EI en Siria e Irak y prevenir sus ataques más allá de esos dos países”, dejando en claro que los poderes de guerra que apruebe el Congreso tendrán un carácter muy amplio en términos geográficos.

Apenas terminado el mensaje, desde el Partido Republicano algunas voces dejaron entrever el apoyo de la base conservadora. Con ciertos matices, algunos congresistas como John Boehner, el líder de la mayoría republicana, adelantaron que ofrecerán su respaldo a esta propuesta. En el Partido Demócrata la división era más patente. Si bien el presidente cuenta con el respaldo de algunos demócratas, la base más liberal le criticó por ser incapaz de escapar del estado de guerra del que prometió mantenerse lejos desde el inicio de su presidencia.

Fractura

ENTRE EXTREMOS

El presidente Obama se enfrenta a la oposición de los dos extremos en los partidos demócrata y republicano a sus planes para que le sean renovados los poderes de guerra.

El líder de la mayoría republicana en la Cámara Baja, John Boehner, manifestó que la estrategia delineada por el presidente no es lo suficientemente contundente y amplia.

Desde la base demócrata, un nutrido grupo de congresistas del ala más progresista consideran que el lenguaje de la iniciativa es “tan ambiguo” que podría deslizar a Estados Unidos “hacia un escenario de guerra sin fin”.

Obama dijo que no busca autorización “para una nueva guerra terrestre como Afganistán o Irak”, aunque contempla la intervención limitada de tropas terrestres. Los poderes que solicitó el mandatario tendrían una duración de tres años, tras los cuales, tendrán que ser renovados.

// El Universal