La Carpeta:
1 de 10
 
La desaparición de un voto, una o muchas urnas, es un agravio para los regiomontanos, quienes manifestaron su voluntad en esas casillas, para quienes fungieron ahí como funcionarios, pero también para el resto de los ciudadanos. La ligereza de Mario Alberto Garza termina siendo un insulto.
Francisco Tijerina
julio 13, 2018, 9:23 am

“El pez por su boca muere.” // Refrán popular

La bronca no era de él y sin embargo solito fue y se metió hasta el fondo del precipicio.

La declaración que Mario Alberto Garza, el encargado (no le puedo llamar presidente) de la Comisión Estatal Electoral de Nuevo León le hizo a la periodista Miriam García de El Norte, no tiene desperdicio por donde se le mire.

Decir que 24 de 28 paquetes electorales extraviados “se localizaron antes (subrayo el antes) de que la Comisión Municipal Electoral de Monterrey concluyera la sesión de cómputo, ésta optó por no incluirlos, presuntamente por lo complicado del proceso” resulta toda una revelación.

Peor aún, que acompañados de un notario los representantes del PRI acudan a verificar la existencia de los paquetes y que estos no aparezcan en la Comisión Municipal y, para colmo, que el titular de dicha comisión diga que no sabe por qué Garza declaró eso, torna el asunto en verdaderamente patético.

Cito textual de la noticia publicada declaraciones de Mario Alberto Garza: “El problema fue que (el cómputo) no lo hicieron porque estaba muy complicada la situación entre los partidos y los consejeros, pero (los paquetes) ahí están... Así que en Monterrey sólo faltarían cuatro”.

Y añado: “No soy adivino para saber si en un momento dado esos 24 (paquetes encontrados) pudieran hacer la diferencia entre las tendencias que tenía esa elección… tendrían que contabilizarse para saberlo”.

¿O sea qué?

¿Cómo es que el presidente de la Comisión Estatal Electoral sabe que los paquetes estaban ahí y no se contaron? ¿En dónde están los paquetes? ¿Por qué si el mismo árbitro electoral dice que no está seguro de si esos paquetes pueden modificar el resultado no hace su trabajo?

La desaparición de un voto, ya no digamos una, varias o muchas urnas, es un asunto que enloda el proceso. Mucho más porque hasta donde se sabe las urnas de los votos por el resto de los puestos en disputa de esas mismas casillas no están desaparecidos, ¿puede alguien explicar la selectiva desaparición?

La desaparición de un voto, una o muchas urnas, es un agravio para los regiomontanos, quienes manifestaron su voluntad en esas casillas, para quienes fungieron ahí como funcionarios, pero también para el resto de los ciudadanos. La ligereza de Mario Alberto Garza termina siendo un insulto.

Quiero dejar en claro que no defiendo a Adrián ni ataco a Felipe, lo que critico con voz fuerte y clara es la actuación de una autoridad omisa y ahora resulta que confesa de teniendo los votos en su mano no haberlos contabilizado, lo que constituye un asunto gravísimo.

Un detallito adicional: en la nota de Miriam García, el presidente de la Comisión Municipal, Genaro Bermejo, acepta que los 24 paquetes encontrados en bodegas de las Comisiones Municipales Electorales, dentro de otros paquetes o en las Juntas Distritales del INE, están en custodia de la Comisión de Monterrey en su bodega; sin embargo, menos de 24 horas después y en presencia de un notario público, él mismo dijo “que no sabía por qué Garza informó que los paquetes fueron hallados”.