La Carpeta:
1 de 10
 
Los criminales subieron al quinto piso y allanaron al menos seis cuartos para después llevarse a cinco inocentes –cuatro huéspedes y un recepcionista– y desaparecer tras 20 minutos, dejando el episodio como una de las noches más oscuras de la crisis de inseguridad en Nuevo León.
Staff
diciembre 22, 2017, 5:36 am

Fotografía propiedad de El Norte

En su edición de hoy el periódico El Norte destaca:

A las 2:00 horas del 21 de abril del 2010 y luego de provocar bloqueos viales, un comando de entre 20 y 30 encapuchados armados a bordo de 10 a 15 camionetas irrumpió en el entonces hotel Holiday Inn, ubicado en Padre Mier y Garibaldi, del Centro de Monterrey.

Los criminales subieron al quinto piso y allanaron al menos seis cuartos para después llevarse a cinco inocentes –cuatro huéspedes y un recepcionista– y desaparecer tras 20 minutos, dejando el episodio como una de las noches más oscuras de la crisis de inseguridad en Nuevo León.

Siete años y ocho meses después, en los que las autoridades nunca dieron respuesta a las familias de las víctimas desaparecidas, la agencia independiente estadounidense ProPublica informó ayer que los secuestros fueron una reacción fallida de los Zetas contra un operativo de la DEA.

"Un equipo de policías federales mexicanos especialmente seleccionados y entrenados por la DEA se habían hospedado en el hotel", señala el reportaje de Ginger Thompson, ex corresponsal de The New York Times y ganadora del Premio Pulitzer.

Los agentes realizaban una acción encubierta para capturar a Héctor Raúl Luna, "El Tory", operador de los Zetas en Nuevo León, que fue detenido en junio del 2010 por el Ejército Mexicano.

Los policías formaban parte de la Unidad de Investigaciones Sensibles (SIU, por sus siglas en inglés) que encabeza la DEA.

Los Zetas se enteraron y armaron la acción para capturar a los policías.

El rotativo de la calle Washington abunda:

Los miembros de la SIU se libraron de ser capturados por un error logístico: tuvieron que dejar un día antes el Holiday Inn, ya que no habían reservado habitaciones, según Thompson, que entrevistó a 23 agentes y ex agentes de la DEA.

En lugar de los agentes, los Zetas tomaron a personas que apenas coincidían con el perfil de los policías y, cuando descubrieron su error, pidieron rescate por uno de ellos, que cobraron sin liberar a la víctima.

Se llevaron a un ejecutivo de marketing de una empresa de productos ópticos, a un ingeniero químico de una fábrica de cosméticos, a un vendedor de zapatos que iba a ser padre por primera vez y a una profesora de universidad que era madre de dos hijos, así como a un recepcionista.

Nunca se volvió a saber de ellos.

// Medios