La Carpeta:
1 de 10
 
Un secretario de Educación que propaga sus posiciones políticas desde el insulto, ¿es un educador o, por el contrario, un bárbaro? ¿Merece Otto Granados el puesto que desempeña? ¿Un secretario de Educación educa, adiestra, instruye, alecciona, guía, perfecciona desde el insulto?
Jose Jaime Ruiz
diciembre 31, 2017, 10:00 am

Un secretario de Educación que propaga sus posiciones políticas desde el insulto, ¿es un educador o, por el contrario, un bárbaro? ¿Merece Otto Granados el puesto que desempeña? ¿Un secretario de Educación educa, adiestra, instruye, alecciona, guía, perfecciona desde el insulto? Otto debe disculparse con Andrés Manuel López Obrador.

¿Qué tuiteó Granados?

“¿Es posible debatir con un orate? ¿Y así sueña con ser una opción? Más allá de sus problemas de senilidad y salud mental, le faltan ideas, argumentos, razones, hechos, datos duros y verificables, y le sobra demagogia, falsedad e inmoralidad.”

Otto descalifica a López Obrador sin ideas, argumentos, hechos, datos duros y verificables. Lo suyo es una retahíla de insultos: orate, senil, insano, demagogo, falso e inmoral. Pero Granados ni especifica ni comprueba sus imputaciones insultantes.

En una de sus columnas oficiales, “Bajo reserva”, al tratar de “defender” al secretario de Educación, el periódico El Universal describe: “Algunos recordaron a Granados su estatus de servidor público y otros aplaudieron que, con cierto desparpajo, le entrara al debate. Lo cierto es que la cuenta de Otto Granados de cinco mil 723 seguidores en Twitter aclara: opiniones, referencias, juicios y recomendaciones estrictamente personales”.

Nada más falso. Se equivocan El Universal y Otto. No hay nada estrictamente personal en la opinión pública de un servidor público, esconderse tras ese velo falso de la falsa división entre “persona” y “funcionario” es una trampa perversa en la que pocos caen. En la civilización del espectáculo, tan estudiada por Mario Vargas Llosa, ni siquiera existe vida privada cuando se es figura pública, para muestra reciente hay que revisar las fotos de Juana Cuevas en un supermercado haciendo las compras de la cena de año nuevo.

Al tratar de atemperar sus insultos, Otto recurre a la Real Academia Española:

“Por las dudas: ORATE: Persona que ha perdido el juicio, Persona de poco juicio, moderación y prudencia. Fuente: RAE.”

Hay que instruir al secretario de Educación en el uso de los diccionarios. Visitemos la Enciclopedia del idioma de Martín Alonso: “(gr. oratées, el que ve). com. s. XV al XX. Persona que ha perdido el juicio. Doc. de Zaragoza de 1425; Fdez. Moratín: Obr., IV-133; Fr. A. de Guevara: Clás. c., XXIX-199. // 2. Casa de ORATES. Casa de locos, manicomio. // 3. fig. y fam. s. XVIII al XX. Persona de poco juicio, moderación y prudencia. Quevedo: Mus. 6, rom. 79, cita. D-A., 1726” (Cuarta reimpresión, julio de 1998, editorial Aguilar).

Julio Casares en su Diccionario ideológico de la lengua española: “com. Persona que padece locura. // fig. y fam. Persona alocada” (Segunda edición, 1992, Editorial Gustavo Gili).

Joan Corominas en su Breve diccionario etimológico de la lengua castellana: “1425, 'loco'. Del cat. orat. -ada, fd., S. XIII. Éste es el equivalente del oc. aurat íd., del mozárabe aurâto 'silvestre' (aplicado a las plantas) y del port, ourado 'mareado, que siente vértigo'. Deriv. del lat. AURA 'aire, viento', en el sentido de 'aura malsana' y en el de 'ligereza, inconstancia'. En tierras catalanas las casas de orates o manicomios ya existían a fin S. XIV, institución propagada de ahí a Aragón (1425) y más tarde a Castilla, junto con el nombre” (1987, Editorial Gredos).

Otto, “por las dudas”, excluye de su “definición” de la RAE también lo esencial: casa de orates. Lo cual deviene en casa de locos, en manicomio. Granados quiso decir lo que tuiteó: un insulto en contra de López Obrador. El secretario de Educación debería de ser educado y disculparse con el candidato –no hay otro– de Morena.

LOS TUBOS es una divisón de Buró Blanco S.A. de C.V. Copyright © Monterrey, Nuevo León, México. Páginas web