La Carpeta:
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La red de corrupción de Odebrecht incluyó sobornos de miles de millones en dólares a políticos y funcionarios en diez países de América, incluyendo Cuba, México y EU, y dos de África. Pero el tema era Facebook. Como hace la humedad en nuestras casas, la tecnología avanzada se fue metiendo despacito, sin que nos diéramos cuenta. Ella, amparada en la novedad del progreso.
FELIX CORTES CAMARILLO
abril 13, 2018, 6:41 am

que sigo de cerca tus pasos, aunque no lo quieras...

                Agustín Lara, Cada noche un amor

Se entristecía, y con razón y con envidia, el miércoles Joaquín López-Dóriga ante la imagen del hipermillonario creador de Facebook, Mark Zuckerberg compareciendo ante un comité del Senado de EU acerca del escándalo revelado por los medios sobre las filtraciones y el mal uso de los datos de su instrumento. Todavía le faltan otras comparecencias.

Facebook tiene 87 millones de clientes en todo el mundo y esos mismos estuvimos expuestos durante mucho tiempo sin saberlo a que Facebook mismo, o empresas ajenas como Cambridge Analytica —una firma contratada en su momento por la campaña de Trump— tuviera acceso a nuestro perfil personal, usos, aficiones, adhesiones simpatías o rechazos, para ser usado ese perfil siguiendo objetivos comerciales o políticos. De todo ello habló Zuckerberg , de traje y corbata, reconociendo los errores que su enorme compañía ha cometido, confesando que en la piratería de los datos personales él mismo había sido víctima.

Bien quisiéramos —al menos yo— que, por decir un nombre, el señor Emilio Lozoya Austin, exdirector de Pemex, bajo juramento de decir verdad y cumpliéndolo, acudiera a alguna instancia independiente del Ejecutivo a rendir cuentas de los dislates, errores, ineficiencias, mentiras y corruptelas en las que su administración incurrió en la petrolera. Digo Lozoya como pude haber escrito otro nombre, pero ése ha sido vinculado directamente al documentado y mayúsculo escándalo de la firma brasileña Odebrecht, que tiene a su dueño, Marcelo Odebrecht, y a un expresidente de Brasil en el bote, otros ministros y presidentes fuera del poder y muchos en la tablita del temor.

La red de corrupción de Odebrecht  incluyó sobornos de miles de millones en dólares a políticos y funcionarios en diez países de América, incluyendo Cuba, México y EU, y dos de África. Pero el tema era Facebook. Como hace la humedad en nuestras casas, la tecnología avanzada se fue metiendo despacito, sin que nos diéramos cuenta. Ella, amparada en la novedad del progreso. Voluntariamente, todos sucumbimos el embrujo de la tecnología que dejó a George Orwell y su concepto del vigilante Big Brother o la institución totalitaria de 1984, conocida por la versión de cine que se llama Brazil, como aprendiz de brujo.

Los usuarios de internet entregamos dócilmente todos los datos que la pantalla de la computadora y luego de los teléfonos muy inteligentes nos pidieron. Ahora nos asustamos de que alguien nos hable por teléfono o nos mande mensajes por internet para vendernos la pizza que preferimos o las vacaciones en el sitio al que siempre quisimos ir. Porque sabe. Como consecuencia del progreso, hemos renunciado a la privacidad y pagamos ahora las consecuencias. La elección de  Trump no es la más grave. La presencia de un ojo mágico que lo sabe todo de nostros y que nadie puede controlar sí lo es. Control es la palabra.

En unos días, Europa empezará a aplicar limitaciones y controles al manejo de datos que las compañías de información electrónica ejercen. El mismo Zuckerberg aceptó la necesidad de regular en cierto modo la operación de estos enormes bancos de información. Lo cual implica, desde luego, límites a la libertad de información y de difusión del pensamiento. Problema que no hemos sabido resolver, porque no hemos empezado, como el buen juez, por nuestra casa.

PILÓN.- Me dicen (CNN), que el Presidente de una república bananera afirma que el día de las elecciones para su sucesión en el puesto él estará más interesado en el desempeño, ese día, de la selección de futbol de su país en el Mundial de Rusia. No lo puedo creer. Desde luego, no es la selección de Alemania.