La Carpeta:
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Panzón, lépero, fumador, cocacolero, maloliente, así Paco Ignacio Taibo II, exactamente como los mexicanos. ¡Uy, qué asquito!
Jose Jaime Ruiz
noviembre 30, 2018, 7:54 am

A la comentocracia le dolió la frase doblada de Paco Ignacio Taibo II: “¡Qué asquito con el lépero!”. Una buena parte de las redes sociales lo condenaron por su grosería con frases –no hay sorpresa–más soeces que las expresadas por el escritor; de la sintaxis y ortografía, mejor ni escribir. El clasismo también surgió: “Habla como verdulero”; “se parece a los que recogen la basura”; “lengua de microbusero”. Como si lo lépero fuera exclusivo de las clases bajas.

Y luego aparecen los intelectuales de salón, los que nos dicen que la avenida más importante de la Ciudad de México es Reforma y no Insurgentes, esos biógrafos de poder, como Enrique Krauze quien se rebaja al nivel de sus críticos en redes sociales que, cuando opina algo, lo tachan de “judío”:

“El FCE fue creado por don Daniel Cosío Villegas con los escritores del exilio español. Su nuevo director, en agradecimiento a México, declara: ‘se las metimos doblada’.”

Le duele a Krauze ser desplazado por la intelectualidad de izquierda e, indigno de él, quiere bromear sin lograrlo pero, al mismo tiempo, trata de extender la frase de PIT II a todos los mexicanos. El tuit de Enrique es parte de su farsa intelectual. ¡Qué asquito, Paco!

Ricardo Raphael califica de “camarada todopoderoso” a PIT II. ¿De dónde saca Ricardo semejante barrabasada? Si Paco Ignacio fuera tan poderoso no tuviera el recibimiento hostil de buena parte de las redes sociales y hubiera superado el acuerdo de los senadores para retirar el dictamen, al menos por hoy, de la mal llamada Ley Taibo. Raphael exagera al condenar a PIT II como homofóbico.

Luis Cárdenas se equivoca al querer deslindar al escritor de su próxima función pública: “Paco Ignacio Taibo II no habla ya por él, habla por la institución, que ahora sabemos tendrá la encomienda de meterla doblada a los proyectos que no comulguen con su particular visión del país…”. La estulticia supina de Luis infiere de una frase todo un proyecto editorial. Lo sublime, Cárdenas cree, desde su conservadura posición religiosa, que el titular es sólo un muñeco formal de ventriloquía de la institución. ¡Qué asquito con Paco que no entiende la investidura del FCE!

¿Quién más?

El chileno-mexicano Pablo Hiriart, quien dice que el español-mexicano Paco Ignacio no debe de dirigir el FCE. ¿Cuáles son los “argumentos” de quien ha rebajado su discusión pública en México a su odio patológico en contra de Andrés Manuel López Obrador?

“Si López Obrador lo hace titular de esa empresa cultural del Estado, estará avalando lo que piensa y dice Paco Ignacio Taibo II de la oposición”.

No, pues esta lógica es impecable porque si AMLO invita a Silvio Rodríguez a Palenque estará avalando lo que piensa ese “comunista” cubano. Y si Andrés Manuel invita a los empresarios a un consejo asesor, estará avalando lo que piensan Ricardo Salinas Pliego, Bernardo Gómez, Olegario Vázquez Aldir, Carlos Hank González, Daniel Chávez, Miguel Rincón, Sergio Gutiérrez y Miguel Alemán hijo.

¿Qué se puede esperar de la “lógica” de Hiriart? Poco, o nada.

Doblegados, doblados en las urnas, el PRI presentó un punto de acuerdo para impedir a Paco Ignacio llegar a la dirección del FCE. Ese mismo PRI que avaló la ley de Gustavo Díaz Ordaz en contra del gran editor argentino Arnaldo Orfila para sacarlo del Fondo de Cultura por haberse atrevido a publicar Los hijos de Sánchez y que impide desde entonces que los mexicanos por elección nacidos en el extranjero puedan dirigir la institución. Por cierto, a Orfila se le concedió en 1980 la merecida Orden del Águila Azteca por su labor editorial que contrasta con la concedida por el gobierno de Enrique Peña Nieto al yerno de Donald Trump, Jared Kushner. Hay niveles, diría el clásico.

El colmo de la “crítica” en contra de PIT II es decirle desaliñado, panzón, nauseabundo, fumador empedernido, cocacolero, vulgar. Así lo describió Rogelio Villarreal durante la FIL de Guadalajara: “Ayer estaba platicando con Martín Solares cuando se acercó un tipo maloliente, de pinta desagradable, con un vaso de cocacola. Me vio con cierta altivez. Lo vi con indiferencia. Era Taibo II”.

Una llamada de Andrés Manuel, hacerle caso al Senado o ambas cosas hicieron que Paco Ignacio se disculpara: “Lamento profundamente haber utilizado una frase desafortunada y vulgar y odiaría que se interpretara como una agresión a las causas feministas o de la comunidad gay, a las que he apoyado decididamente durante toda mi vida y con las que estoy claramente comprometido”.

Si eso basta, bien. Lo relevante: Krauze, Cárdenas, Raphael, Hiriart, Villarreal, ¿qué opinan de los proyectos de Paco Ignacio para el Fondo de Cultura? ¿Por qué la banalidad estereotipada en su contra y no la discusión seria de sus ideas de cambio para la institución? ¿Cuántos de ustedes, tan criticones, han apoyado las causas feministas o de la comunidad gay como lo ha hecho a lo largo de su vida Paco Ignacio?

Panzón, lépero, fumador, cocacolero, maloliente, así Paco Ignacio Taibo II, exactamente como los mexicanos. ¡Uy, qué asquito!